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Opinión | Turisteando
Paco Morales
Lunes, 21 de Abril de 2025
Paco Morales

Cartagena, libro de Historia al aire libre

Palacio Consistorial - Ayuntamiento de CartagenaPalacio Consistorial - Ayuntamiento de Cartagena

Paco Morales

EL MAYOR VALOR TURÍSTICO DE CARTAGENA ES SU IDENTIDAD

 

Todo proyecto debe contar con unas premisas que limitan su desarrollo. Por ejemplo, de orden económico: no superar una determinada cuantía. Nosotros aportamos una premisa que debe respetarse en cualquier proyecto turístico en Cartagena: respetar a los cartageneros, tanto a los actuales como a las generaciones pasadas y futuras.

 

Urbanalización, según el geógrafo Francesc Muñoz, es el neologismo que describe la construcción de viviendas en el anillo exterior de las áreas metropolitanas, la ‘tematización’ del centro de las ciudades y la irrupción de franquicias que homogeneizan el paisaje urbano; de hecho, la calle Goya de Madrid es casi una copia exacta de la calle Pelai de Barcelona. Este proceso elimina valores como la autenticidad, la personalidad y el carácter propio, que son cada vez más valorados por los profesionales y estudiantes de todo el mundo y, sobre todo, por los turistas.

 

Escribió Ganivet en su Granada la Bella que “las ciudades, insensiblemente, van tomando el carácter de las generaciones que pasan”. De igual forma, los habitantes se ven influidos en su carácter, en sus relaciones, por el tipo de ciudad que habitan: como en un juego de pelota que bota y rebota, la ciudad, como decía Ganivet, toma el carácter de los que en ella viven y han vivido; pero, a su vez, devuelve a los residentes ese carácter que también cala en ellos. Por eso es tan importante una ciudad que sepa respetar el paso y poso que los siglos han ido dejando en su personalidad y continuarlos. Sin embargo, vemos a diario, en cada pueblo, en cada ciudad, cómo se permutan paredes por paredones: paredones muy apropiados para fusilar estéticas. 

 

UNA CIUDAD SIN MEMORIA ES COMO UN ENFERMO DE ALZHEIMER

 

Este poso que van dejando los siglos constituye el patrimonio cultural, que el museólogo francés H. Rivière definió como “esos bienes materiales e inmateriales en los que la población se reconoce y busca una explicación del porqué de sus raíces”. Obviamente, ese patrimonio incluye los monumentos, elementos que resguardan el pasado para trasladar un mensaje al presente.

 

Cumplen una función importante: ayudan a conservar el pasado, la historia de la comunidad, que ese ayer no se pulverice con el paso del tiempo. La deculturación, o pérdida de parte o de toda la cultura de un grupo o individuo, puede conducir a la alienación y estrés aculturativo (rechazo a mantener la propia identidad cultural), y en algunos casos, al etnocidio (destrucción de la cultura de un pueblo). El patrimonio cultural cumple una función similar a la memoria personal: sin recuerdos del pasado no existe identidad, no sabemos quiénes somos. Los sitios arqueológicos son un componente crucial de la identidad cultural de una comunidad. Representan la historia y las raíces de un lugar, y su preservación contribuye a fortalecer el sentido de pertenencia y la conexión con el pasado. Al proteger los sitios arqueológicos, estamos protegiendo nuestra propia identidad y herencia cultural.  Una ciudad sin memoria sufre el mismo deterioro que una persona con Alzheimer.

 

En Cartagena se da la circunstancia de que fue hasta hace un par de siglos una península, por lo que casi toda su inmensa historia se concentra en lo que denominamos Conjunto Histórico y Puerto. Esta circunstancia nos obliga a combinar la arqueología con el modernismo del siglo pasado, los monumentos que dejamos a las siguientes generaciones con el nuevo urbanismo que nos arrolla. Por lo que con frecuencia nos encontramos en situaciones que obligan a priorizar unas actuaciones sobre otras. Esta ciudad está haciendo una fuerte apuesta por el turismo cultural, lo que nos obliga a recordar los hitos y gestas ocurridos antaño y traerlos a la actualidad en forma de estudios históricos y de monumentos. ¡Bravo por los cronistas oficiales y demás expertos!

 

Está claro que la ciudad de Cartagena tiene la obligación de recuperar y poner en valor todo el patrimonio material cultural que tiene: Teatro, Anfiteatro y Foro Romano; todo el Patrimonio Defensivo de Costa, Molinos de Viento, Patrimonio Modernista, etc.; y también las iglesias más emblemáticas, principalmente nuestra querida catedral primada. Si la diócesis nos la robó, tenemos el derecho a reclamarla y la obligación de recuperarla, lo que requiere ingentes cantidades de dinero que hoy no tenemos. Pero también tenemos la obligación de recuperar el patrimonio y acervo cultural, no material: personajes históricos, folclore, tradiciones, lenguaje, obras de arte popular, creaciones literarias, gastronomía, etc. El sentido de pertenencia se construye sobre el acervo.

 

Hemos hablado de Cartagena desde el punto de vista cultural; ahora lo haremos desde la perspectiva turística. Constituyen planos distintos, pero mantienen una estrecha relación.

 

Últimamente, se define a los monumentos como obras públicas que representan cualquier manifestación documental con importancia sociocultural. Y, con el boom del turismo, los monumentos atraen a los turistas para hacerse fotos “únicas” que conservan de recuerdo por su singularidad, e incluso compartan con sus familiares y amigos como testimonio de la visita a un lugar determinado. Por tanto, sirven de reclamo turístico. Cada fotografía tomada por un turista está cargada de valor o significado simbólico. El porqué de tomar una foto y la forma en que se tomó, demuestra la visión, las ideas y los marcos referenciales del fotógrafo. Al final de las vacaciones, todas las fotos se estudian a fondo (o no) y sirven de recuerdo y como experiencia para las siguientes vacaciones, pero también como material informativo para familiares, amigos o compañeros, con lo que se cierra el ciclo.

 

 

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Teniendo claro que toda la historia de la ciudad se concentra en el CH -si alguna vez tuviéramos sobreturismo -masificación turística como paso previo a la turismofobia-, surgiría en este “cacho” de barrio, donde a día de hoy viven menos de 16.000 habitantes de los 220.000 del municipio-, debemos aprovechar esta circunstancia para convertir sus calles en un “museo abierto” en el que los visitantes (mantengo que apenas tenemos turistas) absorban la historia de la ciudad a través de la contemplación de sus monumentos –con una breve reseña histórica– de los personajes y acontecimientos que han dejado su impronta en la ciudad. De esta forma estimulamos a los turistas para que recorran todo el CH.

 

Tomando como ejemplo la maravillosa ciudad de París, según Civitatis París, el monumento más visitado del mundo es la Torre Eiffel; no es Notre Dame, ni el Arco del Triunfo ni el Panteón ni siquiera el Palacio de Versalles. En Londres, la noria London Eye se ha convertido en el quinto atractivo más visitado, y en Roma, en la sensacional Roma, el tercer atractivo más visitado, según EnRoma.com, es el mercadillo de la plaza Campo de Fiori. Para TripAdvisor el 3º sitio de interés en la mítica ciudad de Atenas es el barrio (souvenirs) de Plaka y el 4º, ¡horror! el Panathenaic Stadium.

 

¿La cuantiosa inversión en Teatro, Anfiteatro y Foro Romano es rentable turísticamente?

 

Con estos ejemplos, cabe plantearse varias preguntas. ¿Estamos seguros de que todo el dineral que estamos invirtiendo en el Teatro y Anfiteatro Romano hará que la afluencia de turistas (arqueoturismo) sea rentable? He puesto en Internet: “¿Qué ver en Cartagena España?”, y lo primero que aparece (por tanto, lo más consultado) es de Viajeros Callejeros, que coincide plenamente con la lista de Barceló Xperiences: ambas obvian los hoteles de Cartagena y recomienda dormir directamente en los de Murcia (¿Qué hace al respecto nuestro ayuntamiento?):

 

10 lugares que ver en Cartagena imprescindibles.

1.- Submarino Peral

2.- Casa de la Fortuna

3.- Teatro Romano

4.- Castillo de la Concepción

5.- El Puerto

6.- Barrio del Foro Romano

7.- Recorrer el Centro Histórico

8.- Plaza del Ayuntamiento

9.- Cala Cortina

10.- Batería de Castillitos

 

Para Ignacio Sariego, E.U.T.A. Santander, 2007: es un error demasiado frecuente de los responsables de los destinos turísticos el equiparar automáticamente los recursos arqueológicos con los recursos turísticos de un destino. En la mayoría de las ocasiones el atractivo de los recursos arqueológicos no es lo suficientemente llamativo para configurar un recurso turístico. El interés científico, el grado de conservación y preservación, su localización y la capacidad de generar una gestión específica que articule una oferta de servicios en torno al recurso son determinantes para considerar un recurso arqueológico como recurso turístico. Por tanto, existe una gran diferencia entre recurso arqueológico y recurso turístico arqueológico y no pueden nunca considerarse como términos sinónimos. En consecuencia, el turismo arqueológico debe ser entendido y aproximado desde una perspectiva más amplia que la simple visita o sucesión de visitas a recursos turísticos arqueológicos como son la oferta de otras actividades lúdicas o educativas, etc.

 

Hay que recuperar y mantener todo el patrimonio BIC de Cartagena, para dejarlo en herencia a las siguientes generaciones, pero… desde el punto de vista turístico (económico), posiblemente no sean rentables. Una vez puestos en valor los yacimientos arqueológicos, ¿conseguirán por sí mismos que haya un incremento notable del número de turistas que obligue a aumentar la oferta de Alojamientos Turísticos (hoteles + Apartamentos Turísticos Reglados) de la ciudad? Vista la lista anterior, donde las visitas arqueológicas son mínimas, al igual que ocurre en otros destinos turísticos internacionales, quizá deberíamos plantearnos cómo hay que configurar la oferta turística. ¿Es posible que los turistas no quieran ver tantos yacimientos arqueológicos, como ocurre en Roma, y prefieran tener una oferta más variada? ¿Por ejemplo, fotos únicas, como explicamos antes?

 

Monumento, del latín monumentum, «recuerdo», su uso fue extendiéndose y ha llegado a comprender cualquier construcción que posea valor “artísticoarqueológicohistórico". Últimamente, los monumentos son obras públicas que representan cualquier manifestación documental con importancia sociocultural.

 

Cartagena es una de las ciudades con mayor trascendencia en la historia de España, ya que es la protagonista de la primera gran referencia sobre la llegada de los romanos a la Península Ibérica, un hito que se estudia en los libros de historia: La II segunda Guerra Púnica entre los imperios de Roma y Cartago, (218 a.c. hasta 201 a.c.) concretamente la gesta llamada… LA MARCHA DE ANÍBAL Y SU EJÉRCITO CON 37 ELEFANTES HASTA ROMA. Así ocurre, también, en libros de historia de la UE, EEUU, India, Corea, China, Australia, Canadá, Hispanoamérica, y otros países, todos potenciales clientes, que hacen referencia a este hecho por el que preguntan a menudo al llegar a nuestra ciudad. El reconocimiento a este hito debería haberse materializado hace muchas décadas en el monumento más espectacular de Cartagena; sin embargo, nuestro actual gobierno municipal lo ha despreciado y postergado “sine die”. Otras poblaciones de Francia e Italia se enorgullecen del paso de Aníbal y su ejército de elefantes, que muestran con grandes monumentos a quienes les visitan.

 

Muchos hitos han venido después; algunos están recogidos en el mural que se encuentra en la plaza de Los Héroes de Santiago y Cavite bajo el edificio del antiguo Gobierno Militar, evitando su olvido pero sin otorgarles el valor que merecen. Hubo otros personajes y acontecimientos cuyo recuerdo deberíamos potenciar para ser consecuentes con nuestra historia: Asdrúbal, Escipión; la capital de Carthago Spartaria; Los Cuatro Santos, su hermana Teodosia y San Ginés de la Jara; Hazim al-quartayanni, Alfonso X; puerto de Los Tercios Viejos; el Tercio de Armada; Miguel de Cervantes, Francisco de Quevedo; puerto templario; la Orden de Santa María de España; El Duque de Alba, Andrea Doria, Juan Fernández, Juan de Austria; expulsión de los moriscos; Wessel de Guimbarda; Isidoro Máiquez; Carlos III, que tanto apostó por la arquitectura militar en Cartagena y del que hay hecha una estatua por encargo de la APT; Otro hito de impacto nacional,  el Cantón (lo ideal sería en el Castillo de Atalaya lo que hoy es un sueño), etc.

 

Un ejemplo: De los miles de excursionistas y turistas  que visitan cada año Cartagena, ¿cuántos se marchan sabiendo quién compuso el pasodoble Suspiros de España? Por eso, el monumento al maestro Álvarez Alonso podría meditarse.   imaginemos un monumento que sea una mesa y tres sillas. En una de ellas está sentado el maestro Álvarez, pluma en mano, escribiendo mientras sujeta en la otra mano un suspiro (pastel). Cuando alguien se sienta en alguna de las otras sillas para hacerle la imperdonable foto, suena el pasodoble Suspiros de España. ¿Cuántas fotos y vídeos circularían por el mundo con este recuerdo de Cartagena?

 

 

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En Cartagena tenemos que proteger nuestro Patrimonio Cultural, y ponerlo en valor a través del Turismo; pero también debemos ser imaginativos y buscar nuevas vías para conseguirlo plenamente.

 

Paco Morales

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