La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde - Banco Central Europeo/DPA - ArchivoLa presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, se ha mostrado optimista sobre la evolución de la economía europea y ha asegurado que la zona euro evitará entrar en recesión este año, a pesar del enfriamiento económico anticipado por el Fondo Monetario Internacional (FMI). El organismo prevé una notable desaceleración del crecimiento, impulsada por la incertidumbre derivada de los aranceles impuestos por Estados Unidos y las represalias comerciales anunciadas por otros países.
Lagarde ha defendido la posibilidad de alcanzar acuerdos: “Hay margen para las negociaciones”, ha afirmado. “Me sorprendería que no existieran”, ha añadido, en referencia a las tensiones comerciales entre la Unión Europea y Estados Unidos.
La presidenta del BCE ha explicado que ambas partes deberán sentarse a dialogar y marcar sus líneas rojas, dado el volumen de intercambio comercial entre las dos potencias. "Habrá sectores donde será imprescindible negociar en serio", ha advertido, subrayando que el proceso requerirá “trabajo tedioso y serio” para identificar los puntos sensibles y buscar soluciones aceptables.
Lagarde confía en que las conversaciones avancen en los próximos días, antes de que expire la tregua arancelaria acordada entre Donald Trump y la UE. Un periodo de incertidumbre que, según ha reconocido, frena la inversión, la contratación y genera una gran inseguridad sobre el rumbo económico.
“Necesitamos un sistema predecible y fiable, en el que las reglas no cambien cada dos semanas”, ha señalado.
Respecto a la eurozona, ha recordado que la recuperación “está echando raíces” y ha puesto en valor su fortaleza como gran bloque económico con intenso comercio interior y proyección global. “Somos el principal socio comercial y exportador de 72 países. Eso no es poca cosa”, ha dicho. “Vamos a activar esos vínculos al máximo, y por eso no vemos una recesión”.
Por último, al ser preguntada por las presiones que recibe Jerome Powell desde la Casa Blanca, Lagarde ha reconocido que tanto ella como su homólogo al frente de la Reserva Federal están acostumbrados a la presión política. “Siento un inmenso respeto por su trabajo y su compromiso con el mandato que tiene”, ha afirmado, deseando que no se concrete el posible cese del banquero estadounidense.









