El Papa Francisco.
Desde el inicio de su pontificado, el Papa Francisco arremetió contra las desigualdades del sistema financiero mundial, promovió lo que llamó "economía de Dios" y, aunque no logró cambios estructurales fuera del sector clerical, dejó una huella reformista en la economía vaticana.
En un mundo marcado por la crisis de la vivienda, la desigualdad social y las crecientes brechas económicas, el Papa Francisco no ha permanecido indiferente a la realidad de la población. A lo largo de su papado, se convirtió en una de las voces más incisivas dentro del ámbito religioso en cuestionar abiertamente el orden económico global.
En su tercera encíclica, 'Fratelli Tutti', Bergoglio crítico el neoliberalismo y el capitalismo. En la carta redacta por el líder de la Iglesia Católica, afirmaba que "el mercado no resuelve todo, aunque otra vez nos quieran hacer creer este dogma de fe neoliberal. Se trata de un pensamiento pobre, repetitivo, que propone siempre las mismas recetas frente a cualquier desafío que se presente".
En el texto, Francisco arremetía contra la disolución de la naturaleza de las distintas naciones en un modelo cultura único impulsado por la economía y las finanzas. "Estamos más solos que nunca en este mundo masificado que hace prevalecer los intereses individuales y debilita la dimensión comunitaria de la existencia. Hay más bien mercados, donde las personas cumplen roles de consumidores o de espectadores", apuntaba el Obispo de Roma.
Su crítica no fue moderada ni simbólica. En cambio, fue directa a hacer cambios y enviar mensajes con claridad, con nombres y apellidos, con llamados que incomodaron a muchos actores de poder, tanto dentro como fuera de la Ciudad del Vaticano.
Sin embargo, ¿qué papel desempeña el Vaticano dentro del sector inmobiliario?
Primero, hay que entender que la Iglesia Católica es uno de los mayores propietarios inmobiliarios del mundo. El Vaticano posee miles de inmuebles repartidos por Europa, América Latina, y otras regiones. Muchos de estos activos están gestionados de forma opaca, y aunque no todos generan rentas, otros sí están en alquiler o se usan con fines comerciales.
¿Qué pasa cuando muere el Papa?
Aunque el Papa no sea “el dueño” legal de los inmuebles, su figura influye en la política de gestión de activos. Durante el cónclave y el cambio de liderazgo, puede haber parálisis temporal en decisiones importantes de compraventa, reformas o uso de inmuebles.
Esto puede impactar indirectamente en los mercados inmobiliarios locales, especialmente en zonas como el centro histórico de Roma, ciertas zonas de Madrid (como Chamberí o Salamanca, donde hay patrimonio eclesiástico), o Latinoamérica.
Fondos inmobiliarios, SOCIMIs, y promotoras siguen de cerca este tipo de cambios. Un ejemplo claro es lo que pasó tras el escándalo de Vatileaks: algunas congregaciones comenzaron a vender discretamente activos en Roma y otras capitales europeas.
En una ocasión el pontífice afirmó que "la economía no puede ser esclava de la especulación financiera" y arremetío contra el mercado, al que tachó de "crear una cultura de exclusión".









