Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Amoladeras

Francisco José Franco

Nos acercamos a Las Amoladeras: todo ese conjunto vegetal que llena de vida el entorno de las dunas nos lleva a destacar la belleza y la relevancia del medio físico en el que se asienta Cabo de Palos: desde la sierra, y en caída libre hacia el mar, se abre desde el vértice que empieza en el faro un triángulo de terrenos de carácter aluvial de gran fertilidad y enorme relevancia natural y geológica que han hecho posible desde temprano el poblamiento humano: en el Neolítico existían poblados de cierta entidad, pues los hallazgos arqueológicos muestran la presencia de cerámica en la cueva de los Pájaros; y cerámica, hachas de piedra y cuentas de collar pulimentadas en la cueva de los Mejillones (lo que indica la continuidad del poblamiento); destacando éste de Las Amoladeras, yacimiento situado en un paraje costero vecino a La Manga y reservado en la actualidad como vestigio de los paisajes de dunas de un tiempo ya pasado.

 

En un terreno paralelo a la costa a lo largo de 1000 metros se conserva este yacimiento de la Edad del Cobre, declarado BIC: hace unos 5000 años un grupo humano se estableció en el lugar atraído por los numerosos recursos naturales que ofrecía. Subsistían practicando distintas formas primitivas de pesca, recolectando moluscos y cazando aves acuáticas, ciervos y jabalíes por las vecinas salinas de Marchamalo, cubiertas entonces por grandes extensiones de agua dulce y rodeadas de bosques. Las viviendas eran chozas circulares de cañizo y barro con hornos de alfarería. Empleaban molinos de mano para triturar cereales (amoladeras) y se servían de utensilios de hueso y puntas de sílex. La disposición confrontada al mar de la línea de dunas hace pensar en la existencia de una zona amurallada. Caminando en dirección a La Manga, con las últimas luces del atardecer, imaginamos toda la historia que encierran nuestras playas.

 

Francisco José Franco

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.