Murcia Promise
Lo que debía ser un partido más de la jornada en Tercera RFEF se convirtió en un ejemplo de desorganización y decisiones de urgencia. El enfrentamiento entre el Granada CF B y el Murcia Promises CF, disputado este fin de semana, comenzó con 90 minutos de retraso debido a una cadena de errores que afectaron directamente al equipo arbitral.
Según el acta arbitral, el equipo designado inicialmente no se encontraba en las instalaciones a la hora prevista del encuentro. A las 20:24, el vocal de guardia del Comité de Árbitros fue informado de que los colegiados estaban camino del Estadio de la Juventud, confundiendo la sede oficial del partido, que era la Ciudad Deportiva de la Diputación de Granada, en el municipio de Armilla. No fue hasta las 21:23 horas cuando el equipo arbitral llegó al lugar correcto, comenzando el partido a las 21:30.
El error, sin embargo, no se limitó a una simple confusión de campo. Imágenes previas del sistema de designaciones de la RFEF revelan que hubo un cambio en la terna arbitral asignada al encuentro. En una primera versión, el partido iba a ser dirigido por Ana Belén Quirós López, pero posteriormente fue designado Miguel Hidalgo Giles, acompañado por Gabriel José Alabarce Medina en ambas ocasiones. Esta alteración pudo haber contribuido a la descoordinación y posterior error logístico.
Una vez sobre el terreno de juego, el delegado de campo del Granada CF B informó que las instalaciones cerrarán a las 23:00 horas. Sin posibilidad de verificar con medios oficiales y con el objetivo de garantizar que el partido se jugara, tomándose la decisión excepcional de disputar dos tiempos de 30 minutos, con un descanso intermedio de 5 minutos. Así, el encuentro finalizó a las 22:37 horas.
El incidente deja en evidencia fallos de organización que comprometen el desarrollo normal de la competición, y que afectan tanto a la preparación de los clubes como al propio partido. Desde el Comité de Árbitros no se ha emitido, por el momento, una comunicación oficial sobre el suceso ni sobre posibles consecuencias para los colegiados implicados.








