Mons. Ravelli pronuncia la famosa expresión “Extra omnes” (Todos fuera).
El cónclave para elegir al sucesor del Papa Francisco ha comenzado oficialmente a las 17:46 tras las palabras del maestro de ceremonias de la Santa Sede, Diego Ravelli, "extra omnes". Los 133 cardenales votarán al próximo pontífice votarán sin ninguna comunicación con el exterior para el cónclave más concurrido y multicultural de la historia. La primera fumata se espera con la máxima expectación. Previsiblemente, será de color negro, lo que significa que aún no habrá acuerdo.
El mundo posa sus ojos en estos momentos en la chimenea de la Capilla Sixtina, que emanará el humo de los votos quemados por los cardenales en una estufa. Pero, ¿cómo se celebra el cónclave?
Siete ceremonieros pontificios reparten las papeletas en blanco entre los electores, a cada uno les dan dos o tres fichas. Durante las votaciones, solo pueden estar dentro de la Capilla Sixtina los cardenales, el resto de colaboradores, como los ceremonieros, debe salir antes de que se empiece a votar. La papeleta, de forma rectángular, lleva escritas en la mitad superior las palabras, Eligo in Summum Pontificem (elijo como Sumo Pontífice), mientras que en la mitad inferior hay un espacio para escribir el nombre del elegido.
Cada cardenal escribe el nombre de su candidato en la papeleta, la dobla y la lleva en la mano, de tal forma que sea visible para todos, hacia el altar. Allí, frente a los tres escrutadores pronuncia la siguiente fórmula, en italiano: “Llamo a Cristo el Señor, que me juzgará, como testigo de que mi voto va para quien, según Dios, considero que debe ser elegido”.
A continuación, introduce su voto en la urna. Durante todo este proceso, los escrutadores vigilan atentamente que se hayan respectado escrupulosamente las normas. Si cualquier cosa se hace de forma distinta a lo que dictan las normas del Cónclave, la elección podría declararse nula.
Más de 30.000 personas esperan la primera fumata en San Pedro
Poco después del comienzo del cónclave ya había más de 30.000 personas reunidas en la plaza de San Pedro del Vaticano a la espera de la primera fumata, ha informado la jefatura de policía de Roma, que prevé que la cifra vaya en aumento.
Fieles, curiosos y muchos turistas han comenzado a llenar la plaza sin apartar la mirada de la chimenea colocada en el tejado de la Capilla Sixtina, poco después de que los 133 cardenales electores se encerraran a las 17.46 en el templo para la primera votación












