La primera fumata del Cónclave fue negra.
El primer día de cónclave para elegir el sucedor del Papa Francisco termina con fumata negra, es decir, sin consenso en el nombre del nuevo Obispo de Roma. La cita se ha alargado más de tres horas. Oficialmente, el encuentro comenzó a las 17:46, después de que el maestro de las ceremonias de la Santa Sede, Diego Ravelli, pidiera a todos los no electores que abandonaran la Capilla Sixtina con las palabras "extra omnes".
Los purpurados ahora serán trasladados en autobús hasta la residencia de Santa Marta, un hotel dentro del Vaticano donde Francisco dispuso su residencia, y el Colegio Etíope, un antiguo seminario. Ambos edificios, sellados y vigilados, acogerán a los electores durante el proceso de selección del nuevo pontífice.
Ahora, ¿qué?
El cónclave continuará mañana y comenzará a las 7.30 con una misa. Después los electores rezarán el laudes en la Capilla Sixtina, antes de dar comienzo a la primera votación. En este caso, solo habrá fumata si alcanzan un acuerdo, es decir, si es blanca. Si no, se procederá inmediatamente a una segunda votación, tras la cual se quemarán las papeletas de los dos procesos, dando paso a una fumata a partir de mediodía.
El proceso se repetirá a partir de las 16.00 si no ha resultado elegido ningún cardenal para suceder a Francisco. Si se alcanzara un acuerdo en la primera votación, se espera la fumata a media tarde. Si no, partir de las 19.00. Si tampoco hubiera acuerdo, los electores se retirarían de nuevo a sus residencias tras rezar.
Si resultara elegido un papa, sonarían las seis campanas de la basílica de San Pedro y, tras el anuncio del Habemus papam en el balcón que da a la plaza homónima, se daría a conocer el nombre del pontífice. Poco después, este se presentaría ante los fieles en ese mismo balcón y concedería la bendición Urbi et Orbi.









