Miguel Ángel Muñoz, expresidente de la Federación de Peñas del FC CartagenaTras dos mandatos completos y ocho años de trabajo ininterrumpido, Miguel Ángel Muñoz cierra una etapa clave como presidente de la Federación de Peñas del FC Cartagena. Agradecido por el respaldo de su junta, orgulloso del legado que dejan y muy crítico con la deriva del club, Muñoz habla claro en esta entrevista con MurciaEconomía sobre el descontento de la afición, la falta de comunicación del equipo directivo y la necesidad urgente de un relevo en la gestión del Efesé. Las elecciones a la presidencia de la Federación de Peñas del Cartagena se celebran este jueves.
¿Cómo recuerda su etapa como presidente de la Federación de Peñas?
Con mucho orgullo, la verdad. Han sido ocho años de muchísimo trabajo. Estamos ahora mismo en una sede que antes no existía. Cuando entramos conseguimos este espacio y lo reformamos entero. Hoy en día es un sitio donde las peñas tienen su lugar para reunirse, para organizar las concentraciones con otras peñas de fuera cuando vienen a Cartagena. Esto hace ocho años era impensable.
También reformamos los cuartos de las peñas. En 2024 conseguimos el último cuarto en el Fondo Norte, totalmente renovado. Luego están los Días del Peñista, las Galas... Aquí mismo tenéis el cuadro de la mejor afición de la temporada 23/24, que se consiguió gracias al trabajo de la Federación, de la mano de Javier Estévez.
Y no me olvido del Congreso Nacional de Peñas que organizamos en Cartagena, el de las Artes Oficiales Unidas. Fue valorado como el mejor de los 20 que se hicieron ese año, según el resto de federaciones de peñas de España. Vinieron más de mil personas. Se llenaron todos los hoteles, los bares, los restaurantes. Un movimiento brutal en toda la ciudad.
Todo eso no es casualidad. Ha habido muchísimo trabajo detrás. Por eso estoy muy satisfecho. Agradezco a toda la junta directiva que me ha acompañado en estos años, porque sin ellos esto no habría sido posible.
¿Qué le motivó a presentarse al cargo en su momento?
En aquel momento, la federación estaba apagada. Junto a otros presidentes de peñas vimos que nadie daba un paso al frente, así que nos unimos y decidimos tirar para adelante. Era presidente de mi peña y sentí que había que hacer algo por revitalizar el movimiento.
¿Qué significa para usted el FC Cartagena a nivel personal?
Para mí es una pasión. Desde pequeño iba al estadio con mi abuelo y mi padre. Ahora lo hago con mis hijos, sobrinos y hermanos. El fútbol en Cartagena siempre ha sido un evento familiar. Soy socio desde hace décadas con el número trescientos y pico. El club es parte de mi vida.
¿Cuáles han sido los principales retos entre la afición y las peñas?
Hemos trabajado mucho para fortalecer esa relación. La Federación ha invertido en material como bombos, banderas y ha subvencionado tifos como el último que cubrió el Fondo Norte que se vió contra el Albacete. Todas las pancartas del estadio han sido pagadas por la Federación y adaptadas a los requisitos de seguridad, que nos exigía la Policía Nacional y la Liga, como la obligación de ser ignífugas.
¿Cómo valora la respuesta de la afición esta temporada?
Sinceramente, ha sido muy triste. La gente se ha sentido defraudada. Se ha subido el precio de los abonos al máximo histórico y se ha montado el peor equipo que se recuerda. El silencio del club desde septiembre ha dolido mucho. Y encima, cuando hablan, culpan a la afición. Eso ha hecho que muchos hayan dejado de ir al estadio y dejar que se vea el cemento de las gradas.
¿Por qué decidió renunciar al cargo ahora y no en octubre, como marcaba el final del mandato?
Pensamos que lo más lógico era dejar paso a la nueva junta antes de que empiece la campaña de abonos. Así tienen tiempo para organizarse, reunirse con el club y empezar con ideas nuevas. No tendría sentido que yo gestionara julio y agosto y luego otro tuviera que asumir las decisiones.
¿Su salida tiene que ver con la mala relación con la directiva del club?
No, en absoluto. La relación con el club es inexistente desde octubre, cuando hablamos con Paco Belmonte por teléfono. Pero mi salida no ha tenido nada que ver por la relación con la directiva. Fue una decisión natural. Ocho años son muchos, hemos renovado dos veces y ya tocaba dejar paso. También pesa la familia, el trabajo y la vida personal.
¿Qué opinión le merece la gestión de Paco Belmonte?
Empezó bien. Se vivieron buenos años, incluso cuando no se ascendía. Siempre estábamos arriba, luchando por los playoffs. Luego vino la pandemia, íbamos líderes y conseguimos ascender.
Tuvimos grandes jugadores como Rubén Castro y De Blasis. Pero después, todo fue a peor. Se empezó a invertir menos, mientras que Felipe Moreno invertía en otro equipo de la Región. Y si no hay dinero, no hay fichajes.
El dinero que había parece que no se ha utilizado bien. Ya se verá cuando se vayan, pero la afición lo ha notado y lo ha sufrido.
¿Qué se puede hacer para recuperar la confianza de la afición?
La única solución es que se vayan los actuales gestores y lleguen otros nuevos, con ilusión y recursos. El Cartagonova se ha vaciado. De las 1.200 personas que vienen, muchas son de la afición visitante. La masa social se ha desilusionado y así es imposible crecer.
¿Seguirá vinculado a la Federación o a las peñas?
Seguiré como presidente de mi peña. Y estaré disponible para ayudar a la nueva junta de la Federación en lo que necesiten. Para eventos, para lo que haga falta.
¿Cree que el Cartagena volverá a estar donde merece?
Estoy convencido. Pero hace falta un cambio total en la gestión. Cartagena, por ciudad, estadio y afición, tiene que estar, como mínimo, en Segunda División.
¿La afición también tiene parte de culpa?
Es algo que también hay que analizar. No solo pasa con el fútbol. Hubo una manifestación por la llegada del AVE y no fueron ni 100 personas, de las cuales 40 eran políticos para salir en la foto. En el Mar Menor, en cambio, sí respondió toda la ciudad. Creo que el cartagenero, en general, es pasivo ante muchas cosas y eso se refleja también en el fútbol.
¿Tiene miedo a una posible refundación del club?
Da miedo. Nadie quiere pensar en eso, pero es una posibilidad si esto sigue igual.
La Primera Federación no es la Segunda B de antes. Es una categoría muy dura. Mira la Amorebieta, que ha bajado de Primera RFEF a Segunda RFEF.
Si ahora te dan dos millones por bajar, pero te los gastas en pagar deudas, ¿cómo haces un equipo? Necesitamos que se vaya esta directiva y que entre alguien con dinero e ilusión.
¿Qué opinión le merece el tejido empresarial de la ciudad?
Se ha echado mucho de menos. Hay grandes empresas en Cartagena como Repsol o Licor 43 que podrían haber ayudado más. En otras ciudades las grandes firmas apoyan al equipo. Aquí no ha sido así y se nota.
¿Y el respaldo político?
El Ayuntamiento ha estado, pero en momentos clave ha faltado una mayor implicación simbólica. En la última manifestación, por ejemplo, se notó su ausencia. A veces, simplemente con estar, sin necesidad de hablar, se puede enviar un mensaje de apoyo.











