El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá. - - Europa Press - ArchivoLa economía española sigue mostrando un notable dinamismo a pesar del contexto internacional incierto. Así lo recoge el Informe Anual publicado por el Banco de España, el primero bajo la dirección de José Luis Escrivá. Según el organismo, el impacto directo de la guerra comercial impulsada por Estados Unidos será limitado para España, dado su bajo nivel de exposición al mercado estadounidense. Sin embargo, advierte de los riesgos derivados de un posible deterioro de la confianza, el encarecimiento financiero o el retraimiento de inversiones y consumo, que podrían acabar restando hasta 0,6 puntos al PIB en escenarios más adversos.
A pesar de ese entorno volátil, el Banco mantiene una visión optimista a corto plazo: "Las perspectivas para los próximos trimestres siguen siendo relativamente favorables", señala el informe. No obstante, la institución alerta de la elevada incertidumbre y de posibles efectos indirectos mayores, como la caída de exportaciones de componentes fabricados en España que se integran en cadenas globales con destino final en EE. UU., o un descenso en la llegada de turistas por la apreciación del euro.
Críticas por la falta de ajuste fiscal
Uno de los puntos más llamativos del informe es la crítica al Gobierno por no aprovechar el crecimiento económico actual para sanear las cuentas públicas. El Banco considera que se está posponiendo la consolidación fiscal que se había comprometido con Bruselas, lo que podría limitar el margen de maniobra ante futuras crisis. La deuda pública se mantiene en el 101% del PIB, muy por encima del promedio europeo, y la deuda externa también preocupa como posible fuente de vulnerabilidad.
El informe, más descriptivo y menos prescriptivo que en anteriores ediciones, omite por primera vez las habituales recomendaciones detalladas de política económica. No se pronuncia sobre medidas clave del Ejecutivo como la subida del salario mínimo, la jornada de 37,5 horas o la condonación de deuda autonómica. El Banco alega que no ha cambiado de criterio, sino que ahora opta por incluir análisis más técnicos y temáticos.
Fortalezas y desafíos
Entre los factores que sostienen el crecimiento económico, el informe destaca el consumo privado, las exportaciones de servicios, un turismo más diversificado, la energía renovable y, sobre todo, la fuerte creación de empleo. El 76% de los nuevos puestos han sido ocupados por personas nacidas fuera de España, lo que, según el Banco, responde a una necesidad estructural de mano de obra en muchos sectores. También alerta del fuerte aumento de bajas por incapacidad temporal y de tensiones en el mercado laboral.
Pese a las mejoras en productividad, ligeramente superiores a las de Alemania y Francia en los últimos años, España sigue muy rezagada en comparación con esos países desde 1998. El Banco también advierte de una inversión residencial insuficiente para atender la demanda, que genera un "problema social de primer orden", con un déficit acumulado de más de 600.000 viviendas. A esto se suma la escasa recuperación de la inversión productiva privada, aún por debajo de niveles prepandemia.
Menos recetas, pero algunas reformas
Aunque el informe evita las recetas extensas del anterior gobernador, sí apunta la necesidad de una agenda reformista ambiciosa, centrada en el crecimiento empresarial, la inversión, la innovación, el capital humano y la eficiencia del gasto público. También aboga por una mayor integración económica europea y el refuerzo de los marcos multilaterales.






