Aquella tarde con María Teresa

Francisco José Franco
Vuelvo a Cazorla tras un extraño día de apagones y sobresaltos. Y visito a María Teresa, la abuela de mi amiga Marina: conocerla me hace ratificar mi creencia de que hay rincones que sin haber apenas pisado nos resultan
familiares. Aquéllos escasos minutos con aquella señora, extremeña de origen y poseedora de un gran bagaje vital, nos acercan al conocimiento de aquella comarca serrana, tan conectada con nuestra historia regional.
María Teresa es parte del paisaje y del estilo de vida de un lugar habitado desde siempre por el hombre y tratado de forma privilegiada por una naturaleza asaltada por invasores de todas las épocas como cruce de caminos y puerta abierta al Betis y a la Bética. Tras una breve conversación nos adentramos por las calles de su pueblo, cargado de historia y curtido por catástrofes naturales (como aquella que hizo pedazos su espectacular iglesia) y la huella de personas que, como ella misma, recorrieron aquellas calles.
Cazorla y su sierra es hoy en día un lugar de encuentro y esparcimiento, un rincón mágico con un río que camina con rumbo cierto por su subsuelo y miradores que nos asoman a sus frondosos bosques y al mar de olivos que es toda la provincia de Jaén. Cazorla es tierra de hombres y mujeres fuertes, que luchan por mantener viva su esencia y sus derechos: pasear por sus calles y visitar sus vestigios nos ayudaron a conocer un poco mejor su historia leída, unos minutos con María Teresa nos bastaron para penetrar en su alma y en su esencia.




















