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ENTREVISTA

Encarna Piñero: "Hay que conectar mejor el patrimonio con la demanda turística, con visión, inversión y orgullo de lo propio"

La CEO del Grupo Piñero ha sido galardonada con la Medalla de Oro de la Región de Murcia

José Antonio Muñoz Lunes, 09 de Junio de 2025 Tiempo de lectura:
Encarna Piñero, galardonada con la Medalla de Oro de la Región de Murcia.Encarna Piñero, galardonada con la Medalla de Oro de la Región de Murcia.

 

Encarna Piñero, CEO del Grupo Piñero, ha sido reconocida, este 9 de junio, con la Medalla de Oro de la Región de Murcia. Un galardón a su liderazgo transformador dentro del turismo español. Además de una apasionada de su profesión, es toda una comprometida en cuanto a diversidad, innovación y sostenibilidad en el mundo empresarial. Precisamente, todos estos valores han sido algunos de los méritos que le han valido para hacerse con el cariño de su Región. Con motivo del día de la autonomía, MurciaEconomía ha tenido la oportunidad de hablar con una de las protagonistas del acto institucional celebrado en el Teatro Romea.

 

Lo primero de todo, enhorabuena por la concesión de la Medalla de Oro de la Región de Murcia.  Grupo Piñero nace en 1975 como una agencia de viajes pequeña en Murcia. Conforme fue progresando y ganándose un nombre pasaron a crear un touroperador en Mallorca. ¿Qué significa para usted continuar ampliando esta “empresa familiar”?

 

Continuar ampliando esta empresa familiar significa, ante todo, ser fiel al legado que crearon mis padres, no solo en términos empresariales, sino también en valores familiares. Ellos sembraron con mucho esfuerzo una forma de entender el turismo desde un gran compromiso y el amor por el trabajo bien hecho.

 

Es un orgullo tener la oportunidad de seguir haciendo crecer esa semilla que nació en Murcia para continuar haciendo crecer su valor. Aunque hoy somos un grupo internacional, nuestras raíces están aquí, y esa identidad sigue presente en nuestra manera de trabajar y relacionarnos con las personas, siempre con cercanía y naturalidad.

 

Además, nuestra empresa familiar tiene un fuerte componente emocional y una visión de futuro. Ampliarlo significa dejar un legado para las próximas generaciones, no solo dentro de la familia, sino también para todos aquellos que nos acompañan en el camino y, por supuesto, para los destinos donde operamos. Nos mueve la idea de que el turismo puede y debe tener un impacto positivo y duradero.

 

Además de una empresa cien por cien familiar, la tuya es también una compañía donde las principales ejecutivas sois mujeres. ¿Qué valor diferencial crees que aporta ese hecho?

 

Para mí, el valor diferencial no está tanto en el género, sino en la forma de entender el liderazgo. Va de tener la oportunidad de crear, de inspirar y de dejar huella, tanto dentro de la familia como en la empresa. Que seamos mujeres al frente de una compañía familiar como la nuestra es un orgullo, pero sobre todo es una responsabilidad y una oportunidad de ser referentes para todos aquellos que sueñan con emprender y liderar.

 

En un mundo cada vez más cambiante y exigente, necesitamos formas de liderar que inspiren, que conecten y que sumen. Por eso, soy partidaria de un liderazgo humanista que pone a las personas en el centro, escuchando, acompañando y ayudando a crecer. Un liderazgo coach que ayude a construir la confianza cada día, desde dentro hacia fuera y que acompañe en el desarrollo del talento y capacidades de los equipos.

 

Usted es consciente de la necesidad de acercar un sector, en ocasiones, denostado por las nuevas generaciones. ¿Cómo cambiamos la imagen del sector turístico?

 

Efectivamente, uno de los grandes retos que tenemos en el sector pasa por repensar cómo podemos incrementar nuestro atractivo para las nuevas generaciones. El turismo no solo es uno de los motores económicos más potentes, sino también uno de los sectores más humanos y enriquecedores que existen.

 

Para atraer talento joven, creativo y comprometido, debemos mostrar todo el potencial que ofrece esta industria, no solo desde la parte más de negocio, sino desde el propósito. Transmitir lo que hacemos por la sociedad y las personas que es mucho y muy gratificante.

 

Porque el turismo va mucho más allá de hoteles o agencias de viajes: es hospitalidad, es cultura, es emoción, es sostenibilidad, es conexión. Y si logramos contagiar esa pasión y compromiso, estoy convencida de que muchas más personas querrán formar parte de este gran sector.

 

En la actualidad, ciudades como Barcelona, Madrid, Granada o Sevilla están teniendo grandes problemas con el turismo. ¿Se ha implantado en España un modelo incorrecto?

 

España es un ejemplo de éxito turístico a nivel mundial. Pocos países pueden ofrecer una combinación tan potente de patrimonio, cultura, clima, seguridad, gastronomía e infraestructuras. Eso es lo que nos ha convertido en líderes en número de visitantes y en competitividad.

 

El reto ahora no es tanto atraer más, sino gestionar mejor ese éxito. Y eso requiere inteligencia colectiva, compromiso político y visión desde el sector privado. Hay que repensar cómo distribuimos flujos, cómo preservamos lo auténtico y cómo garantizamos que el turismo siga siendo una fuente de valor para todos: residentes, visitantes y destinos.

 

Hemos conseguido un gran volumen y, gracias a eso, ahora tenemos la oportunidad de hacer crecer el turismo en valor, calidad e impacto positivo. Ahí tenemos mucho margen para liderar porque contamos con el conocimiento, la innovación y el reconocimiento internacional.

 

Grupo Piñero ha extendido su propuesta con el objetivo de potenciar al máximo las sinergias y garantizar la consistencia en calidad en innovación de sus productos y servicios. Unos requisitos muy demandados en la actualidad. 

 

Cambiado de asunto, ¿qué le falta a la Región de Murcia para convertirse en uno de los principales destinos turísticos del país?

 

En Murcia nos sobra potencial, lo que necesitamos es creérnoslo. Hay historia, cultura, gastronomía, costa, naturaleza, 300 horas de sol al año y muchas experiencias únicas de las que disfrutar. Por ejemplo, en Mula, mi tierra de origen, tenemos la Noche de los Tambores que es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y este tipo de tradiciones son un ejemplo de identidad murciana. El hecho es que durante mucho tiempo se ha estado mirando hacia dentro, una mirada centrada en la huerta, que es indudablemente parte de su gran riqueza, pero para crecer hay que llevar la vista a otros segmentos emergentes.

 

El reto estaría en ampliar los horizontes y equilibrar esa identidad con una apuesta más decidida por el turismo, sin perder su autenticidad. Hay que conectar mejor el patrimonio con la demanda turística, con visión, inversión y orgullo de lo propio. Cuando Murcia empiece a explorar con más ambición, desde su esencia, no tengo duda de que ocupará el lugar que merece entre los grandes destinos del país.

 

En ocasiones, se ha puesto a la Región como ejemplo de mala planificación turística. ¿Cómo se puede reorientar el sector en la Comunidad?

 

Reorientar el sector turístico de la región implicaría apostar por una visión a largo plazo que trabaje en potenciar su clima privilegiado, su diversidad paisajística y su valiosa identidad cultural.

 

En este sentido, hay combinar innovación con tradición: buscar nuevos segmentos de mercado que conecten con todo lo que puede ofrecer desde su patrimonio, invertir en turismo regenerativo que eleve la calidad de la oferta, diversificar su oferta de sol y playa, poner en el radar el patrimonio histórico singular de sus ciudades y crear nuevas experiencias aprovechando todas las oportunidades que ofrece esta tierra. En definitiva, crecer desde su esencia con inversión, gestión e innovación.

 

Dejando un lado la faceta profesional, ¿qué supone para usted la concesión de la Medalla de Oro de la Región de Murcia?

 

Esta medalla la recibo con una combinación entre alegría y humildad. Siento una enorme gratitud y al mismo tiempo un gran orgullo. Es un reconocimiento que vivo no solo como personal, sino también como un homenaje a mis raíces, a mi familia y a todo lo que esta tierra me ha dado.

 

Aunque llevo muchos años residiendo fuera, este gesto refuerza aún más ese vínculo emocional que siempre he tenido con Murcia. Me recuerda de dónde vengo y me reafirma en lo que soy. Esta distinción me emociona, me identifica y me impulsa a seguir construyendo desde esa conexión tan especial con mi tierra.

 

¿Qué recuerdos tiene de su tierra?

 

Tengo muchos recuerdos que han llenado y siguen llenando una gran parte de mi vida. Recuerdo con cariño mi etapa en el colegio Jesuitinas, y mi primer equipo de baloncesto, con el que ganamos la liga y conseguí mi primera copa deportiva. Algo que cuando eres niña lo vives como un gran acontecimiento.

 

También tengo muy presente el sonido de los tambores de Mula, las procesiones que vivimos en familia, y ese olor a galán de noche en las noches de verano en la huerta. Las excursiones al castillo de Mula y nuestras tradicionales “Piñeradas”, unas reuniones familiares muy divertidas, que nos unen cada año.

 

Todo esto forma parte de mi memoria, pero también hay cosas que por suerte seguimos viviendo y manteniendo en la familia todos los años. Y aunque vivamos en Mallorca es algo que tenemos siempre muy presente. Son esos pequeños grandes momentos los que me recuerdan que Murcia no es solo un lugar, ha sido y es una parte de mí. Ser consciente de mis orígenes es algo que me han enseñado mis padres desde pequeña y es algo de lo que me siento muy orgullosa.

 

Por último, ¿cómo le gustaría ver a la Región de Murcia dentro de cuarenta años?

 

Con la misma esencia que la hace única: cercana, emprendedora y auténtica. Que siga siendo tierra de oportunidades, donde la naturaleza empresarial se traduzca en buenas prácticas, sostenibilidad y crecimiento con sentido.Me gustaría que sus tradiciones siguieran vivas y activas para que las nuevas generaciones se sientan orgullosas de lo que heredan y de lo que son capaces de construir.

 

Y que el mundo nos reconozca como la gran huerta del Mediterráneo, no solo por nuestra agricultura, sino también por nuestra riqueza gastronómica, nuestra hospitalidad y nuestra capacidad de innovar y generar un turismo de bienestar. Todo esto sin perder lo que somos.

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