José Miguel Rojo, editor del libro junto al profesor de la UMU Antonio Garrido.
José Miguel Rojo, editor de '40 años de autonomía en la Región de Murcia (1982-2022) volumen II. Instituciones, política y gobierno' junto al profesor universitario Antonio Garrido ha analizado para MurciaEconomía los más 43 años de autonomía de la Región de Murcia.
Lo primero, ¿cómo ha evolucionado la Región de Murcia desde la aprobación de su Estatuto de Autonomía?
El hecho de pasar de ser una simple provincia más de España a tener una autonomía conlleva un desarrollo y reconocimiento institucional en el conjunto del país fundamental que ha permitido fomentar el desarrollo social. También ha permitido mejorar la representación de los intereses de la Región de Murcia frente a las instituciones del estado. La autonomía no solo es una estructura administrativa o un instrumento de gestión dentro de un paradigma de descentralización política-administrativa. La idea es que las cosas que afectan a la gente tienen que gestionarse cerca de la gente y por personas que conozcan bien la realidad.
La autonomía también ha servido para fortalecer la identidad regional y dignificar la identidad de una región que tiene una historia muy importante, una continuidad histórica a lo largo del tiempo. O sea, la Región de Murcia es una realidad histórica y la autonomía lo que hace es venir a reconocer esa realidad y legitimarla.
Mencionaba José Miguel la palabra “identidad”. Resulta curioso que, en las últimas encuestas realizadas, el habitante de la Región de Murcia se sienta más que español que murciano. ¿Qué problema ha habido para no consolidar una identidad regional como en Catalunya, Galicia o el País Vasco?
Bueno, en realidad, los datos que yo manejo al respecto es que, en la Región de Murcia, sobre todo lo que ha hecho, en términos sociológicos, se conoce como identidad dual. Un gran número de ciudadanos que se sienten tan murcianos como españoles. Es cierto que existe como una especie de mantra o de narrativa generalizada de que la identidad regional es débil en Murcia.
Bueno, cuando vamos a los datos comparativos, yo creo que esto no es tan así, no tenemos una consciencia regional débil. Si nos fijamos en otras regiones españolas que no tienen un hecho singular tan marcado o lo va a ser una lingüística a través de la lengua, que es un elemento de diferencia muy claro. No podríamos hablar de una región sin identidad, incluso estaría a la par de otras regiones donde sí han surgido partidos regionalistas o movimientos de defensa de la identidad más claros. Dicho esto, es indiscutible que hay algunos los elementos que, todavía a día de hoy, más de cuarenta años después de la formalización del estatuto, digamos que dificultan el desarrollo de una identidad regional plena.
Tal vez uno de ellos podría ser –lo decimos en la introducción del libro– la preponderancia de la identidad local asociada a la huerta de Murcia como identidad del conjunto de la Región. Se ha extrapolado la identidad de la ciudad y de la huerta de Murcia a la identidad regional, y eso puede generar algún tipo de fricción con otros territorios, otras comarcas que no se sientan totalmente representados dentro del mito huertano.
Y luego creo que también en estos cuarenta años de autonomía no hemos tenido un discurso político regionalista muy ferviente. Yo creo que eso ahora está cambiando. Más allá de la cuestión hídrica, que ha sido el único motor de construcción de identidad regional en estos años, creo que nos ha faltado más actitud militante a la hora de defender la singularidad histórica de la Región, la identidad regional compartida y también ser reivindicativos respecto al resto del país, porque somos –esto creo que es indiscutible– una región maltratada y estereotipada, pero que eso puede ser a es un elemento que puede favorecer la unidad y la conciencia regional.
A pesar de no contar con un gran movimiento regionalista. En los últimos años han cobrado movimientos municipalistas o partidario de la biprovincialidad. Es el caso de Cartagena. ¿Cómo se podrían integrar todas esas sensibilidades en una identidad murciana fuerte?
Es una pregunta muy interesante. La Región de Murcia tiene una estructura local bastante reducida, si la comparamos con otras comunidades de España, donde los municipios tienen una identidad muy marcada. Estamos pensando, lógicamente, en el caso de Cartagena, pero también podríamos pensar en la singularidad del Altiplano. Creo que en una Región, donde no hay grandes distancias, realmente cohesionada, lo que tenemos es simplemente que buscar el elemento que nos une a todas las comarcas y más allá del aspecto folclórico, étnico, del aspecto cultural, creo que todos los habitantes de la Región de Murcia, de sus 45 municipios, tienen una experiencia de vida compartida que en buena parte se vincula con el agravio o maltrato que la Región siempre ha recibido, que además se une a una histórica depreciación del sur, pero que sin duda en Murcia, como en Extremadura, ha sido mucho más intenso todavía que en Andalucía.
Hablaba de agravios. Precisamente ha sido el menosprecio a la Región lo que ha derivado en las carencias hídricas, financieras o la falta de infraestructuras…
Sí, sí, estoy convencido. Bueno, no hace falta hacer un gran esfuerzo para ver en la imagen las representaciones simbólicas que se hacen de Murcia fuera de ella, que normalmente presentan un tono ciertamente despreciativo, de estanza, etc. En algunos momentos se ha hablado de si Murcia era el nuevo Lepe y creo que hay mucho prejuicio hacia la Región de Murcia, también porque tenemos pendiente casi que una estrategia de rebranding, de reposicionamiento, poniendo en valor otros elementos que para mí podrían ayudar a refundar el mito.
La Región de Murcia se construye en el imaginario español a lo largo del siglo XX, lógicamente ya desde la tradición del XIX a partir de lo agrario, de lo agrícola, de lo huertano. Está claro que ese es es el mito identitario fundamental. Y ese es un mito del que no podemos escapar, porque además es una identidad muy importante, pero al que se pueden y se deben incorporar elementos más novedosos, como puede ser el elemento de todo lo que encierra el mundo marítimo, el mundo costero, y también de lo que representa cuestiones culturales, de innovación, de industria, de avance científico, que pueden actualizar esa imagen de la región emocional.
Ese mito huertano al que usted aludía, ¿ha sido propicio para los distintos gobiernos y regímenes que se han sucedido a lo largo de los dos últimos siglos de historia de España?
Bueno, los gobiernos, lógicamente, son grandes actores en la construcción de la identidad. Yo sí pienso que la identidad normalmente es promovida desde las distancias políticas y que además esto es, en cierto sentido, bueno, que debe ser así. Pues lógicamente cuando se inicia el recorrido autonómico de la Región de Murcia, formalmente con la aprobación del Estatuto en 1982, pero ya estamos hablando del proceso preautonómico del Consejo Regional a finales de los años setenta, hay muchos… Los grandes debates del proceso constituyente autonómico en Murcia, si te fijas, tienen que ver con la reflexión sobre la naturaleza del ente. Es decir, esos debates sobre si debía estar o no Albacete, si debía estar la Vega Baja Alicantina, Almería, los debates sobre el propio nombre de la comunidad autónoma. Esto es muy curioso, porque la identidad y los debates sobre la identidad están en el corazón de la propia reflexión sobre la construcción institucional.
Y esto me conecta con una idea que yo creo que es muy importante en el libro que es la relación inseparable entre el proceso de construcción institucional, el proceso de construcción identitaria y luego la idea de que sin una identidad regional fuerte nunca va a existir, nunca van a existir unas instituciones fuertes porque la gente no va a defender las instituciones del autogobierno.
Cambiando de tercio, José Miguel. El hecho de que no saliera la reforma del Estatuto de Autonomía, ¿ha podido lastrar la calidad democrática de las instituciones?
Bueno, en el libro, el capítulo primero que ha escrito la letra secretaria general de la Asamblea, hace un balance de las diferentes reformas que ha habido en el estatuto y de lo que llamamos la reforma no nata del año 2019. Yo creo que cuando se firma la reforma, entonces, por los cuatro grupos políticos representados en la Asamblea, PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos en el año 2019, creo que todos teníamos la sensación de que habíamos asistido a un grandísimo momento histórico, a que los políticos estaban a la altura de las circunstancias como estuvieron los padres del Estatuto en el año 82.
Fíjese, entonces, personas del espacio comunista conservador, del movimiento local, todos se consensuaron para llegar a un Estatuto y eso se reprodujo en el año 2019. Pero lo cierto es que, posteriormente, las condiciones cambian, la injerencia externa respecto a esa reforma es evidente, el contexto de polarización creciente la hace inviable y, además, hay una reflexión que tenemos que hacer si queremos plantear como viable, humildemente pienso, una reforma del estatuto a futuro, porque, lógicamente, hay aspectos que deben ser actualizados y muchas comunidades autónomas de España han hecho reformas estatutarias muy profundas.
Y, por último, ¿cuáles son los siguientes pasos que hemos de dar para seguir consolidando nuestro gobierno autonómico, nuestra autonomía?
Lo primero es, ante las tentaciones centralistas, seguir defendiendo el autogobierno, insisto, como la expresión de la continuidad histórica de un territorio y también como la forma institucional que permite que nosotros decidamos por nosotros mismos las cosas que nos afectan, y creo que eso tiene mucho que con la dignidad de un pueblo y también con la buena gestión, es decir, la descentralización política-administrativa se ha demostrado a base de muchísima evidencia empírica que logra resolver mejor los problemas porque los conoce mejor y tiene mayor capacidad de implicar a los actores y de tomar decisiones ajustadas a la realidad de cada territorio.
O sea, creo que hay que defender el autogobierno con este nombre, con autogobierno, con convicción y la verdad que pienso que ahora tenemos una amplísima mayoría política regional que está en este sentido, por supuesto el gobierno regional es claramente un gobierno autonomista, también el principal partido de la oposición, entonces yo creo que dado que ese consenso social existe y existe a nivel parlamentario, pues siempre que podamos vamos a reivindicar el autogobierno.





