El comandante José Javier Sánchez Martín en el Museo de la Patrulla Águila.Apenas unas horas después de recibir la Medalla de Oro de la Región de Murcia —un reconocimiento que refleja el profundo arraigo de la Patrulla Águila en el corazón de los murcianos—, el comandante José Javier Sánchez Martín, jefe de esta unidad emblemática del Ejército del Aire, atiende a MurciaEconomía con serenidad y claridad en medio de un momento clave: la transición del histórico C-101 al moderno Pilatus PC-21.
La Patrulla Águila vuela este fin de semana sobre el cielo de San Javier en una jornada doblemente simbólica: el 15 de junio se celebra el aniversario de su fundación y, al mismo tiempo, se despide oficialmente el C-101, el reactor con el que ha surcado los cielos durante casi cuatro décadas. Será en el marco del festival 'Aire 25', que este año se convierte en escenario de una despedida histórica. “Es una exhibición más, pero con ese sentimiento de que ya es la última”, relata el comandante.
La Medalla de Oro de la Región de Murcia fue una demostración del profundo cariño que la sociedad murciana siente por esta unidad. “Fue un día muy emotivo. Tantos años de trabajo constante, de esfuerzo diario… y ver cómo la sociedad nos responde con una ovación tan larga. Nos sentimos muy queridos”.
Pero el reconocimiento llega en mitad de una transición compleja. Tras la exhibición de este fin de semana, la Patrulla Águila será desactivada. Así lo confirma el comandante: “A partir de ese día, desactivamos el escuadrón. Ya veremos qué nos trae el futuro”. Y aunque el relevo en la formación de pilotos lo asumirá el moderno Pilatus PC-21, el salto no será inmediato ni garantiza la continuidad acrobática del equipo. “Volaríamos el Pilatus, pero no haciendo lo mismo que hacemos ahora con la Patrulla Águila”, aclara Sánchez Martín.
El C-101, también conocido como “culopollo”, llega al final de su vida operativa tras agotar las horas de vuelo estipuladas. “Hay que jubilarlo antes de exprimirlo al límite”, advierte el jefe del escuadrón. El futuro, de momento, es incierto: “Sí, la Patrulla Águila podría desaparecer, al menos temporalmente”.
En este contexto, se baraja configurar un pequeño equipo de PC-21 para participar en actos institucionales, aunque sin el despliegue acrobático habitual. “La idea es que cuatro aviones puedan hacer pasadas con humo en eventos civiles y militares. Pero llamar Patrulla Águila a eso no es lo mismo que lo que hacemos ahora”, apunta. “Probablemente le cambien el nombre a esa patrulla”.
De cara al desfile del 12 de octubre, tampoco hay garantías de que el cielo de Madrid se tiña con los colores de la bandera. “Hasta donde yo sé, ahora mismo solo hay previstos humos blancos. No hay comprados colores para que el Pilatus pueda pintar una bandera de España”, señala. “Si no hay bandera en el cielo, habrá en muchos otros sitios: en banderines, en nuestros uniformes…”
Otro de los retos del verano será la llegada de la Princesa Leonor como alumna a la Academia General del Aire. “La trataremos como a cualquier otra persona. Aquí se viene a aprender a volar, y ese es nuestro trabajo”, resume el comandante.
Respecto al aumento del gasto en defensa anunciado por el Gobierno, su posición es clara: “Lo veo positivo. Llevamos muchos años con un gasto en defensa muy bajo. Los sueldos han estado congelados, y con la situación que hay, tenemos que estar preparados”.
Antes de finalizar, el comandante Sánchez Martín lanza un mensaje claro: “Quiero dar las gracias a la sociedad por el cariño que nos demuestran cada vez que salimos. Siempre lo recibimos. Y esa es, al fin y al cabo, nuestra mejor recompensa”.








