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Opinión |
Martes, 30 de Octubre de 2012

Exportar ingeniería

España se encuentra ubicada lejos de las zonas emergentes de Centroamérica y Sudamérica, donde la actividad económica no sólo mantiene sus constantes vitales, sino que incluso aumenta en estos últimos años. México, Colombia, Perú y Chile han puesto en marcha la Alianza del Pacífico con el propósito de establecer libre comercio entre ellos y reducir los aranceles, algo que redundará positivamente en sus cuentas de resultados. En palabras del director de Inversiones Extranjeras de la Embajada de Chile, es España quien está lejos -más de 8.000 km- de la Alianza del Pacífico, y no al contrario, ya que la actividad económica se encuentra boyante en esos países.

Y no es fácil trabajar tan lejos de los centros habituales de trabajo y residencia. Nada fácil, aunque el idioma sea el mismo y nosotros procedamos de la Madre Patria.

Exportar servicios de ingeniería y arquitectura representa una dificultad notable, reconocido incluso por los propios promotores de negocio que intentan asesorarnos con relativo éxito y con muy pocos resultados favorables, al pensar que exportar servicios es lo mismo que exportar productos. Sois muy complicados, nos dicen.

Añadamos las barreras proteccionistas de los países receptores de servicios, que favorecen a las ingenierías locales y nos perjudican a los extranjeros, prohibiendo en algunos casos incluso el acceso a las licitaciones por muy hermanos que seamos.

De esta forma resultan fallidos la mayoría de nuestros intentos, a pesar de contar con magníficos equipos de solventes técnicos acostumbrados a trabajar bajo entornos de Sistemas de Gestión. De ahí que celebremos con alborozo nuestros avances, por pequeños que éstos sean, ya que necesitamos restablecer nuestro ánimo, que está muy maltrecho el pobre, pero que sigue ahí, seguro de sí mismo y sabedor de su importancia capital para superar las dificultades.

Y las superaremos, aunque para ello tengamos que irnos a trabajar a 12.000 km de distancia de nuestras familias.

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