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Opinión |
Lunes, 27 de Junio de 2011

Grecia no es el único problema

Aunque la semana pasada ha estado dominada en las Bolsas europeas por los avatares del segundo rescate griego, y todo indica que la próxima también lo va a estar, la comparecencia de Bernanke el pasado miércoles tras la reunión de la FED no puede ni debe pasar desapercibida, ya que alude a problemas menos urgentes, pero sin duda de mayor amplitud que los que afectan a Grecia.

Bernanke vino a reconocer lo que ya es una evidencia, a saber, que la economía americana está sufriendo de forma más prolongada y más intensa de la prevista los efectos del desapalancamiento, de la reducción de los niveles de deuda, y que eso lleva a un periodo relativamente prolongado de menor crecimiento. Dejó la puerta abierta a una nueva ronda de expansión monetaria, un QE3, pero descartando su aplicación inmediata. Lo que no dijo Bernanke, pero debe decirse, es que los efectos de una posible QE3 van a ser mucho menores que los ya de por sí pobres de la QE2, de igual forma que la QE2 ha tenido menos impacto que el que tuvo al QE1.

A la hora de abordar el tema de Grecia es importante tener esta perspectiva global, para evitar caer en el espejismo de pensar que con una eventual votación del Parlamento griego favorable a las medidas de austeridad se resuelve el problema de la zona euro. Grecia no es el único problema de la zona euro, ni siquiera el más importante, aunque sea el más inmediato, y, por otro lado, valorar la solución de los problemas de la zona euro en términos del éxito de los diversos rescates en curso, o de un nuevo rescate a Grecia es olvidar que la esencia del problema, y por tanto de la solución, está en el proceso global de reducción de deuda, que tiene una derivada muy particular en la zona euro, ya que la propia existencia del euro entorpece o al menos complica de alguna manera ese proceso de reducción de las deudas, al dificultar tanto la devaluación como la reestructuración de las deudas.

Bill Gross, el mayor gestor de bonos del mundo, decía hace poco que Estados Unidos se encuentra en peor situación financiera que Grecia. En esa afirmación hay mucho de caricatura y de exageración, y sin duda el propio Gross sabe perfectamente que aunque la deuda de Estados Unidos sea muy superior a la griega, también los instrumentos y recursos de la que sigue siendo la primera economía del mundo son infinitamente mayores que los de Grecia para solucionar el problema. Pero la afirmación de Gross pone el dedo en la llaga al recordar que el verdadero problema es el del hiper endeudamiento de un conjunto de economías, entre ellas la norteamericana y las llamadas periféricas europeas. Y a la vez nos recuerda que salir de la "trampa de la deuda" no va a ser nada fácil y va a conllevar pérdidas de valor para esas economías.

El proceso de reducción de deuda, dentro del cual la reestructuración de algunas deudas como la griega, o el menor crecimiento económico de las economías afectadas, son derivadas inevitables, es un proceso a cámara lenta, y es mejor que sea así. Pero estamos ya en una fase del proceso en la que las inyecciones monetarias de los Bancos centrales no funcionan, al menos no funcionan con la misma intensidad, y de ahí que haya estallado el problema griego. En definitiva, hay que poner el tema griego en el contexto de una nueva etapa en la evolución de la crisis financiera desatada en 2007, una etapa en la que, al quitarse o reducirse los apoyos monetarios de los Bancos Centrales, el crecimiento se va a resentir. Lo cual es malo para pagar la deuda.

Esta semana vamos a ver el viernes tres indicadores de pedidos en manufacturas, el ISM americano, y los PMI chino y de la zona euro, y asimismo veremos el martes el índice Case Shiller de precios de viviendas en Estados Unidos y la confianza del consumidor medida por la Conference Board. Esos indicadores mostrarán en qué medida la desaceleración es o no fuerte. Pero, como decíamos, la clave a corto plazo va a estar en Grecia, con la aprobación o no en su Parlamento el martes 28 de las medidas de ajuste y privatizaciones, condición previa al nuevo rescate.

Si miramos a las Bolsas, la semana pasada el recorte se ha producido sobre todo en el Ibex, con una caída semanal superior al 3%, y, en menor medida, en otras plazas europeas. Las Bolsas asiáticas tuvieron una buena semana y en las americanas el Nasdaq subió más del 1% y el S&P y el Dow bajaron solo ligeramente, de forma que el S&P se mantiene por encima de la media de las últimas doscientas sesiones. Las materias primas recortaron fuertemente, con el oro otra vez en los 1.500 dólares la onza y fuertes caídas en el crudo. Esto unido a que el tipo del bund se situó en 2,84% y el del T bond en el 2,86% nos indica que los mercados de bonos y materias primas ya descuentan la desaceleración del crecimiento global.

La situación invita, sobre todo, a esperar y a no tener prisa por invertir, pero, si queremos tomar alguna posición de cara a un eventual rebote que pudiese provocar un sí del Parlamento griego a las medidas de austeridad y a las privatizaciones, seguimos pensando, al igual que al semana anterior, que la mejor manera de hacerlo es vía opciones call, ya sea sobre índices muy castigados como el Ibex, o ya sea directamente sobre Bancos castigados, como los españoles o los italianos, afectados el pasado viernes por la rebaja de Moody´s. Estos serían los mayores candidatos a beneficiarse, en su caso, de un rebote y, por la vía de las opciones call reducimos el riesgo a la prima pagada, en caso de que las cosas se compliquen.

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