Reunión del grupo de trabajo regional del proyecto europeo Biowind celebrada recientemente.
La Comunidad sigue dando pasos firmes hacia un modelo energético más respetuoso con el entorno natural y socialmente consensuado. En este contexto, la Dirección General de Patrimonio Natural y Acción Climática, dependiente de la Consejería de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor, celebró recientemente la cuarta reunión del grupo de trabajo regional del proyecto europeo Biowind, centrado en la mejora de la planificación ambiental y aceptación social de la energía eólica.
El proyecto Biowind está cofinanciado por el programa Interreg Europe y tiene como finalidad principal facilitar un desarrollo eólico ambientalmente responsable y socialmente aceptado en las regiones participantes.
La iniciativa busca alinear las políticas públicas con los retos de conservación de la biodiversidad y, al mismo tiempo, mejorar la aceptación social e impulsar la participación activa de las comunidades locales en los procesos de planificación energética.
La reunión celebrada en Murcia congregó a representantes institucionales y agentes clave del ámbito energético, ambiental y social. En el encuentro se abordó el proceso de mejora del instrumento político objeto de actuación regional: el Programa Operativo FEDER 2021-2027.
Este programa constituye una de las herramientas estratégicas de financiación europea para el desarrollo regional, y su armonía con los objetivos de sostenibilidad energética es una prioridad para el Gobierno autonómico. Durante la jornada se presentaron y debatieron las principales recomendaciones políticas surgidas a raíz de los trabajos de Biowind.
Entre ellas se abordaron la mejora de los sistemas de gestión ambiental en zonas con instalaciones eólicas, así como el fomento de la participación ciudadana desde fases tempranas de la planificación de nuevos parques eólicos.
Asimismo, se compartieron estrategias para el desmantelamiento sostenible de turbinas al final de su vida útil, con el objetivo de minimizar su impacto ecológico. Igualmente, se expusieron ejemplos de buenas prácticas aplicadas en otros países europeos, como el modelo finlandés de participación vecinal en proyectos energéticos, que demuestran altos niveles de aceptación social.



