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Opinión |
Rubén Martínez Alpañez
Domingo, 22 de Junio de 2025
Rubén Martínez Alpañez

Se les fue de las manos

Rubén Martínez Alpañez

Es insoportable, como ciudadano y como político, tener que ver o leer todos los días una nueva noticia relacionada con la UCO y con la corrupción de políticos del PSOE.

 

Como también es sorprendente que se repitan estos episodios de corrupción normalizada cada ocho o diez años, unas veces con el PP y otras con el PSOE. La reacción de algunos partidos políticos ante todos estos presuntos delitos: mordidas, prostitución, financiación ilegal debe ser catalogada también como corrupción.

 

Al PP le ha dado por gritar, en su sentido literal. Las últimas sesiones plenarias celebradas en el Congreso de los Diputados confirman lo que digo. A sabiendas de que ellos salieron del Gobierno con una moción de censura que se justificó por los casos de corrupción del PP, han optado por la opción de ladrar mucho … y morder poco. La cobardía con la que el PP está afrontando esta situación se estudiará en los libros de Historia.

 

Otro detalle, y no pequeño, es el posicionamiento de la Presidencia del Congreso. Nada nos sorprende de su comportamiento, en vez de ser neutral y objetivo, digno del cargo que ocupan, tiende a favorecer al PSOE y a Pedro Sánchez, si bien, debemos reconocer que las continuas alusiones que hacen a la “democracia” para escudar la protección a los miembros del peor Gobierno de nuestra historia reciente, merecen que nos preocupemos tanto o más que con los casos que está destapando la UCO.

 

La corrupción, además de un delito, es un problema moral. No establecer adecuadamente dónde están los límites es un asunto muy grave. De ahí la referencia a la “democracia”. Aluden los socialistas continuamente a la democracia como escudo a sus prácticas corruptas, en sentido amplio.

 

No podemos escudarnos ni excusarnos en el concepto de democracia para aprobar las leyes más injustas que puedan imaginarse, para blanquear determinadas prácticas o para proteger a algunos delincuentes de sus concretas prácticas delictivas. Bajo el paraguas de democracia se aprueban las amnistías ad hoc para Puigdemones, se derogan Planes Hidrológicos Nacionales y se da carta blanca al asesinato al que llaman interrupción voluntaria del embarazo.

 

Todo eso lo hacen bajo la justificación de que es la democracia la que permite acometer todas esas prácticas cuando, en realidad, lo que está poniendo de relieve son las prácticas mafiosas, faltas de toda virtud, que son aprovechadas por personajes sin escrúpulos que se escudan en aquello que llaman “ideología” para poner en marcha sus más oscuros anhelos de poder y riqueza.

 

En definitiva, no hay que titubear ni dar oportunidad de salida a la mediocridad, por lo que hay que poner pie en pared, dejar los discursos vacíos y las palabras centraditas para otros foros y reclamar, alto, claro y con todas las herramientas disponibles la salida del gobierno de la banda de corruptos que están destrozando nuestro país.

 

Lo llaman democracia cuando deberían llamarlo fascismo y con el fascismo no se dialoga o más proto que tarde intentarán hacernos ver que nos están robando millones de euros pero que no lo hacen para enriquecerse, sino para hacernos un favor. Al tiempo.

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