Cartagonova | Foto de archivoLa situación del FC Cartagena ha cruzado una línea crítica. Este lunes, la Federación de Peñas ha emitido un comunicado demoledor en el que carga contra la directiva del club, a la que acusan de haberles mentido y de mantener un silencio “imperdonable” desde que terminó la temporada. No hay noticias, no hay pagos, no hay rumbo.
La entidad de aficionados ha decidido tomar una postura firme y pide a la masa social que no renueve su abono mientras no se produzca un cambio en la dirección del club. Denuncian impagos de hasta tres meses a jugadores del primer equipo, técnicos del filial y empleados del día a día. Todo ello, mientras LaLiga y la AFE han marcado una fecha límite, si antes del 9 de julio no se resuelve la deuda, el club puede ser descendido administrativamente a Segunda RFEF.
El hartazgo se ha instalado. No sólo por la caída a Primera RFEF, sino por una gestión que ha dejado a la entidad paralizada. Hoy solo hay dos futbolistas con contrato (Ortuño y Ndiaye), no hay entrenador confirmado y no hay planificación visible. Las peñas hablan claro y es que o hay solución inmediata, o que se vayan.
El presidente de la Federación de Peñas, Eduardo Noguera, ya no confía en ninguna promesa. Denuncia que desde el 10 de junio no han recibido respuesta alguna, que los compromisos adquiridos por el club han quedado en nada, y que la afición se siente completamente abandonada.
A esta denuncia social se ha sumado el portavoz de MC Cartagena, Jesús Giménez Gallo, quien ha recordado que su grupo ya pidió en el Pleno de abril un plan de viabilidad para seguir permitiendo subvenciones y el uso de instalaciones municipales. “PP, PSOE y VOX se negaron”, denunció. En un vídeo difundido este lunes, Giménez Gallo fue tajante: “El FC Cartagena está secuestrado. No se muere deportivamente, lo están asesinando su directiva y su propiedad, mientras Noelia Arroyo los tapa. La responsable es la alcaldesa”.
El Efesé no solo necesita fichajes o un nuevo míster. Necesita que alguien coja el timón antes de que el barco, ya averiado, acabe hundido del todo.








