“A río revuelto, ganancia de pescadores”

Alejandro Izquierdo Monterde
A la espera, ya próxima, del fin de la tregua arancelaria de Trump, y después de 90 días de pura reformulación estratégica por parte de Estados Unidos, el mar de fondo de la economía mundial empieza a dejar ver sus embestidas en Bruselas y, como no podía ser de otra forma, los bañistas de esta playa llevan semanas sin tocar el agua.
Y con razón. Europa va a enfrentarse a una subida clara en el arancel general para las exportaciones, que si bien se ha dicho que llegará en algunos casos al 15%, uno de los temores latentes de Von der Leyen no es tanto esa subida en el corto plazo, sino el resultado a largo plazo de las amenazas de Estados Unidos sobre otros sectores estratégicos de la industria europea, entre los que se incluyen el coche alemán y el oro líquido.
No todo se queda ahí. En estos primeros meses de mandato desde Washington se han tomado más decisiones en materia de comercio exterior que en dos tercios de mandato de Biden. En este embrollo de decisiones y golpes sobre la mesa, para no variar, también se ha ordenado por petición expresa de Trump que la OTAN aumente su gasto al 5%, con algunas discrepancias, como ya sabemos.
Esto, por supuesto, tiene implicaciones mucho más profundas que un simple reajuste presupuestario. Significa que, por primera vez en décadas, los países europeos deben plantearse la posibilidad real de una defensa autónoma, al menos desvinculada parcialmente del paraguas estadounidense. Y mientras tanto, Rusia observa con atención y China calcula. La percepción de un Occidente dividido, mal coordinado y más centrado en sus disputas internas que en sus valores comunes, representa una oportunidad para quienes llevan años esperando el momento de desafiar ese orden. “A río revuelto, ganancia de pescadores”.
La religión del “Fury and Fire” que ordena y deslía en occidente; nos mantiene muy atentos sobre nuestro propio ombligo, pero al levantar la cabeza y atender de nuevo a la pizarra, China ya se ha aprendido el examen entero, pregunta a pregunta. Vemos cómo han aumentado de forma notable las exportaciones chinas entre mayo y junio; cómo, entre todo el ruido, EEUU ha establecido un arancel general con China de solo el 10%, bajando como una bala desde el terrorífico 125% anterior; y de esta forma consigue reestructurar las cadenas globales de Asia-Pacífico e intensificar la latencia de intercambio en la ruta de la seda.
Y mientras todo esto ocurre, España sigue en su rincón, sin hacer demasiado ruido. Nuestro compañero de clase, no solo se ha aprendido el examen, sino que llevaba el curso entero estudiado desde antes de que nosotros siquiera empezásemos a sacar las cosas de la mochila. No es nuevo, ni mucho menos. Ese es el problema.





















