Salida al mar del submarino S-81 'Isaac Peral'.El Consejo de Ministros aprueba 31 nuevos programas para reforzar las capacidades tecnológicas de las Fuerzas Armadas y cumplir el compromiso con la OTAN. La inversión alcanza los 34.000 millones de euros en doce años.
España ha dado un paso decisivo en el rearme tecnológico de sus Fuerzas Armadas. El Gobierno ha aprobado una inversión sin precedentes de 34.000 millones de euros hasta 2037 para financiar 31 nuevos Programas Especiales de Modernización (PEM) en el ámbito de la Defensa. El objetivo es doble: cumplir con el compromiso adquirido con la OTAN de destinar al menos el 2 % del PIB a gasto militar y modernizar capacidades estratégicas clave en un escenario global cada vez más complejo.
La decisión fue adoptada en el Consejo de Ministros del 2 de julio de 2025 y supone la mayor movilización de recursos públicos en materia de Defensa desde la instauración de la democracia.
Más tecnología, más soberanía
De los 31 programas previstos, 17 están pendientes de desarrollo normativo y ejecución, con una dotación total de 14.538 millones de euros entre 2026 y 2037, según datos oficiales. A esta cantidad se suman 10.471 millones de euros ya comprometidos en 2025, que permitieron a España alcanzar por primera vez el objetivo del 2 % del PIB en gasto militar.
Además, el Consejo de Ministros aprobó en junio otros 15.635 millones de euros adicionales que permitirán financiar doce de los nuevos PEM a partir de 2026. De esa cifra, 6.033 millones serán prefinanciados a través del Ministerio de Industria, lo que refuerza la dimensión industrial y tecnológica de este paquete.
¿En qué se va a invertir?
Los programas están diseñados para transformar las capacidades de los tres ejércitos —Tierra, Mar y Aire— con una clara apuesta por la innovación, la autonomía estratégica y la interoperabilidad con los aliados de la OTAN. Entre los principales proyectos destacan:
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Formación avanzada de pilotos (275 millones €)
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Helicóptero ligero multipropósito (HELIPO) (350 millones €)
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Sustitución de los H135 (42 millones €)
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Sistema de radio táctica conjunta (350 millones €)
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Segundo satélite espía PAZ II (200 millones €)
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Sistema de artillería autopropulsada sobre ruedas y cadenas (300 millones €)
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Reemplazo del buque logístico Patiño, ya firmado (700 millones €)
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Modernización de las fragatas F-100, además de nuevos radares, vehículos lanzapuentes, sistemas de guerra electrónica y unidades de hidrográfica avanzada.
También se contempla el impulso de tecnologías críticas como la inteligencia artificial, el big data, la robótica, los sistemas cuánticos y la ciberseguridad, además del desarrollo nacional de componentes clave para programas europeos.
A pesar de la magnitud del plan, solo uno de los 31 nuevos programas ha sido formalmente adjudicado hasta la fecha: el nuevo buque logístico que sustituirá al A-14 Patiño. El resto de proyectos, si bien cuentan con asignación presupuestaria, están aún en fase de tramitación. Esto ha generado cierto “desconcierto” en el sector, según reconocen fuentes de la industria de defensa.
El Ministerio de Defensa asegura que los plazos se irán ejecutando conforme a lo previsto y que el diseño de estos programas responde a una estrategia de medio y largo plazo orientada a reforzar la soberanía tecnológica del país.
Oportunidades para la Región de Murcia
La Región de Murcia, con una base industrial creciente en torno a Navantia Cartagena y sus empresas auxiliares, se perfila como una de las zonas con mayor potencial para absorber parte de esta inversión. La actividad vinculada a los submarinos S-80, los buques de apoyo y los sistemas electrónicos la sitúan como nodo estratégico dentro del ecosistema nacional de defensa.
Además, el plan abre nuevas vías para el sector tecnológico regional, universidades y centros de investigación que podrán colaborar en el desarrollo de capacidades en inteligencia artificial, ciberseguridad o análisis de datos aplicados al ámbito militar.
Un rearme económico e industrial
Este nuevo ciclo inversor también tiene una clara dimensión económica. El Gobierno espera que el impulso a los programas de modernización se traduzca en una mejora significativa de la empleabilidad, el refuerzo de la industria nacional y la atracción de talento especializado. En paralelo, busca consolidar la posición de España como aliado fiable dentro del flanco sur de la OTAN.
En un momento de incertidumbre geopolítica, la apuesta por dotar a las Fuerzas Armadas de medios más modernos, tecnológicos y autónomos representa no solo una inversión en seguridad, sino también una palanca de transformación industrial para el conjunto del país.








