Duro Felguera | foto archivoDuro Felguera ha dado este viernes el primer paso formal hacia la reestructuración más agresiva de su historia. La mesa negociadora del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) se ha constituido hoy en Oviedo con una cifra máxima sobre la mesa que pone en alerta al sector industrial asturiano: hasta 699 despidos.
El procedimiento afectaría a varias de las sociedades del grupo —DFSA, DFOM, DF Energy Storage, DF Intelligent Systems y DF Green Tech— aunque se ha excluido a los trabajadores de DF Calderería Pesada, la planta conocida como El Tallerón, inmersa en un proceso de venta a Indra. Esta operación, valorada en 3,6 millones de euros, garantiza la continuidad de 156 empleados que no entrarán en el ERE.
La negociación del expediente se produce en un contexto límite. Duro Felguera se encuentra en preconcurso de acreedores desde diciembre y tiene como fecha tope el 31 de julio para lograr un acuerdo de reestructuración que evite el colapso judicial de la empresa. En paralelo, la dirección ha subrayado que sigue habiendo avances con acreedores, aunque reconoce que el plan aún podría suponer un impacto severo para los accionistas actuales.
La plantilla, por su parte, afronta con tensión un proceso que consideran injustificado sin una propuesta industrial clara. El periodo de consultas se alargará durante un mes, con la esperanza de reducir el número final de despidos o encontrar alternativas viables. Hoy mismo, las acciones de la compañía han subido cerca de un 4,5 %, reflejo de una cierta confianza en que el plan de ajuste prospere.
Los sindicatos han denunciado que la empresa no ha presentado un plan industrial sólido que respalde el ajuste de plantilla. Exigen que cualquier acuerdo en el marco del ERE incluya garantías concretas de carga de trabajo y continuidad de actividad, más allá de las salidas pactadas. A su juicio, el problema no es solo el volumen del recorte, sino la falta de horizonte para una compañía que ha sido motor del empleo industrial en Asturias.
Por su parte, el gobierno autonómico sigue de cerca las negociaciones, aunque ha optado por mantener un perfil bajo mientras se desarrolla el proceso. La operación de rescate, que condiciona el futuro de los contratos internacionales de la firma, avanza con discreción. La situación es crítica, un fallo en la negociación o la falta de acuerdo antes del 31 de julio podría abocar a la histórica ingeniería asturiana al concurso de acreedores.








