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ENTREVISTA AL DECANO DEL COLEGIO DE ABOGADOS DE CARTAGENA

Ángel Méndez Bernal: “La Ciudad de la Justicia no es un capricho: es una infraestructura imprescindible para Cartagena”

El decano del Colegio de Abogados, Ángel Méndez Bernal, alerta del colapso del actual Palacio de Justicia y reclama voluntad política para avanzar en la cesión de terrenos y la ejecución del proyecto

MurciaEconomía Sábado, 19 de Julio de 2025 Tiempo de lectura:
Ángel Méndez Bernal, Decano del Colegio de Abogados de CartagenaÁngel Méndez Bernal, Decano del Colegio de Abogados de Cartagena

Entrevista en MurciaEconomía Radio: Chelo Cánovas

Redacción y adaptación: Alba Molina

El decano del Colegio de Abogados de Cartagena, Ángel Méndez Bernal, fue entrevistado recientemente en MurciaEconomía Radio, donde analizó en profundidad el estado actual de la justicia en la ciudad, el papel del turno de oficio y la urgencia de ejecutar la tan esperada Ciudad de la Justicia. Con un discurso sereno, técnico y comprometido, Méndez abordó tanto los desafíos locales como las reformas que están transformando el sistema judicial a nivel nacional.

 

A Ángel Méndez Bernal, decano del Colegio de Abogados de Cartagena, se le nota el arraigo. Defiende su ciudad, su profesión y a sus compañeros con la misma vehemencia con la que reconoce su admiración por el grupo cartagenero Arde Bogotá. “Me gustan muchísimo”, confiesa. Pero su foco está en otro escenario menos melódico y mucho más urgente: el estado actual de la justicia en Cartagena, que considera insostenible. “La Ciudad de la Justicia no es un capricho. Es una necesidad para garantizar un sistema más ágil, más digno y verdaderamente accesible”, sentencia.

 

Méndez preside también la Comisión de Justicia Gratuita y Función Social del Consejo General de la Abogacía Española. Desde ahí, subraya la importancia del turno de oficio como garantía de igualdad ante la ley: “Estamos hablando de un derecho constitucional. De asegurar que cualquier persona, sin importar sus recursos, pueda acceder a la justicia en igualdad de condiciones”.

 

En Cartagena, cerca de 280 letrados prestan este servicio esencial, organizados por especialidades como penal, civil, extranjería o violencia de género. “Para formar parte del turno de oficio se exige un alto nivel de preparación. No basta con tener el título. Hay que haber ejercido al menos tres años, haber cursado el máster profesional y superar formación específica y continua”, explica.

 

A pesar de ello, sigue existiendo un gran desconocimiento ciudadano. “La mayoría de la población no sabe cómo funciona. Solo lo descubren cuando lo necesitan. Por eso deberíamos reforzar la comunicación institucional. No vale con una campaña anual en julio. Se necesita visibilidad todo el año”, insiste.

 

Durante la última celebración del Día de la Justicia Gratuita, el 12 de julio, el Colegio homenajeó a dos letrados con más de 20 años de servicio en el turno. “Fue un acto simbólico y abierto a la ciudad. Lo celebramos frente al Palacio Consistorial. Queremos que Cartagena sepa que hay profesionales que están ahí, de guardia, los 365 días del año”, señala.

 

Infraestructuras al límite

 

Uno de los asuntos más preocupantes para el Colegio es el estado de las actuales sedes judiciales. “Tenemos una dispersión absoluta de juzgados: sociales en Carlos III, contenciosos en la antigua lonja, lo mercantil en el Palacio de Molina… y un Palacio de Justicia, en la calle Ángel Bruna, que está completamente obsoleto”, denuncia Méndez.

 

La situación se ha agravado este verano: “Durante todo el mes de julio el aire acondicionado no ha funcionado. Se han tenido que suspender vistas porque no se puede celebrar un juicio a 33 grados. Funcionarios y profesionales lo están pasando mal. Es una situación límite.”

 

Sobre la prometida Ciudad de la Justicia, el decano reclama avances inmediatos: “Falta por resolver la regulación de los accesos para poder ceder los terrenos. Llevamos años esperando. Si no se desbloquea ya, no podremos empezar ni siquiera el proyecto. Ojalá en cuatro años esté en marcha, pero eso exige actuar ya”.

 

Reformas sin respaldo presupuestario

 

Además de los problemas de infraestructuras, Méndez alerta de una creciente desconexión entre las reformas legislativas y los recursos disponibles para aplicarlas. “La nueva Ley de Eficiencia Procesal impone requisitos como la conciliación o la mediación obligatoria antes de presentar una demanda. Pero no se han actualizado los baremos ni dotado al turno de oficio de los medios necesarios. Es un desfase preocupante”.

 

También observa con inquietud la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que plantea que sean los fiscales quienes instruyan los procedimientos penales. “Es un cambio estructural de gran calado. Falta concreción sobre cómo se implementará y qué implicaciones reales tendrá”.

 

Una justicia que llega tarde

 

La lentitud del sistema es, para Méndez, uno de los grandes males de la justicia española. “No es razonable que un juicio por un hecho ocurrido en 2023 se señale para 2027. Esa demora desgasta a las víctimas, a los profesionales, a los jueces. Nadie queda satisfecho. Y lo más grave: la justicia pierde credibilidad.”

 

Pese a todo, defiende el trabajo de quienes sostienen el sistema con profesionalidad y vocación. “La inmensa mayoría de jueces y fiscales hacen una labor ejemplar. Pero sin medios, por muy bien que trabajen, el sistema no funciona.”

 

Violencia de género y acoso: una realidad persistente

 

Entre los asuntos más frecuentes que llegan a los juzgados de Cartagena están los casos de violencia de género, agresiones sexuales y conflictos de familia. “Desgraciadamente siguen aumentando. Y lo más preocupante es que muchas víctimas, especialmente jóvenes, aún no denuncian”, señala.

 

También se muestra preocupado por el aumento del acoso en redes sociales. “Es un fenómeno que afecta sobre todo a adolescentes y jóvenes. El anonimato digital lo hace especialmente dañino. Es urgente que desde la justicia, la educación y las familias se actúe con firmeza”.

 

Méndez insiste en que hoy existen recursos para proteger a las víctimas: “Hay casas de acogida, asistencia jurídica especializada y ayudas institucionales. Hay red para dar el paso. Pero muchas mujeres aún dudan por miedo, por dependencia económica o por no saber qué va a pasar con sus hijos. Ahí es donde debemos estar, como sociedad”.

 

La abogacía, entre vocación y transformación

 

Cartagenero de nacimiento, Méndez recuerda con orgullo el momento en que fue elegido decano, tras una candidatura compartida con dos compañeros: “Lo viví como una enorme responsabilidad. Me eligieron para representar y defender a mis compañeros, y es lo que intento hacer cada día.”

 

La profesión, reconoce, ha cambiado radicalmente en los últimos años. “La digitalización lo ha transformado todo: juicios telemáticos, expedientes electrónicos, notificaciones en la nube. Y no hay marcha atrás. Lo importante es que sigamos siendo útiles a la ciudadanía”.

 

Asegura que su cargo conlleva preocupaciones constantes, pero también muchas satisfacciones: “Como decano, los problemas son diferentes a los de un abogado en ejercicio. Pero cuando conseguimos avances, mejoras o acuerdos, la recompensa es enorme.”

 

“La justicia necesita que hablemos más”

 

Para Méndez, el diálogo sigue siendo una herramienta esencial: “Siempre se puede intentar llegar a un acuerdo. Hay que hablar, escuchar, ponerse en el lugar del otro. No se puede construir una justicia eficaz si cada parte está atrincherada en su postura”.

 

La prioridad ahora, sostiene, es clara: desbloquear la Ciudad de la Justicia. “No solo es una demanda de los abogados. Es una necesidad de los ciudadanos. Un sistema más ágil, más digno y más justo empieza por tener una sede a la altura de lo que Cartagena merece.”

 

Y si al salir del Colegio uno escucha una canción de Arde Bogotá, no es casualidad. Porque como dice la letra que a veces suena de fondo: “Tiene que haber una salida para tanto dolor”. Y para Méndez, esa salida pasa por una justicia mejor.

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