Foto de archivoEl reciente acuerdo comercial entre la Comisión Europea y Estados Unidos ha generado inquietud en los sectores agrarios y vinícolas españoles, especialmente por el posible establecimiento de aranceles del 15% a productos europeos como el aceite de oliva y el vino envasado, fundamentales para las exportaciones de España.
Desde Asaja Jaén, su portavoz Luis Carlos Valero ha calificado esta medida como "totalmente negativa", aunque ha pedido esperar a conocer cómo se aplicará exactamente: “Ya sufrimos aranceles durante el gobierno de Trump, pero solo afectaron al aceite envasado. Si vuelve a ser así, el impacto será mínimo, ya que la mayoría de exportadores españoles embotellan en Estados Unidos tras enviar el producto a granel”, ha explicado.
Valero subraya que “hay que esperar al detalle de la negociación”, aunque recuerda que cualquier arancel es perjudicial para los intereses de los olivareros españoles y europeos.
En la misma línea, el secretario general de UPA Andalucía, Jesús Cózar, ha expresado su prudencia ante el anuncio: “El aceite de oliva español entra en condiciones similares a las de países como Túnez, Marruecos o Turquía, así que no debería afectar mucho al mercado estadounidense”, ha dicho. No obstante, advierte de que otros productos como la aceituna negra o el vino podrían verse más castigados.
Además, Cózar ha mostrado su malestar por las implicaciones más amplias del acuerdo: “Cada vez que se firman este tipo de pactos con EEUU, se destinan más fondos a defensa y armamento, recortando presupuestos clave como la PAC, lo cual nos perjudica indirectamente”.
Por parte de COAG Andalucía, su responsable de Olivar, Francisco Elvira, ha lanzado un mensaje tranquilidad: “Con los actuales precios en origen y gran parte de la producción ya comercializada, hay margen para absorber ese 15% de arancel”. Elvira destaca además que el aceite español sigue siendo muy demandado por la exigente clientela estadounidense.
En el caso del vino, la preocupación es mayor. El Comité Europeo de Empresas del Vino (CEEV), al que pertenece la Federación Española del Vino (FEV), ha reclamado que el acuerdo incluya un “cero por cero” arancelario para evitar consecuencias graves en el comercio con Estados Unidos.
El director general de la FEV, José Luis Benítez, recuerda que en 2024 EEUU fue el principal destino de los vinos envasados españoles, y que un arancel del 15%, sumado a la actual diferencia de cambio euro-dólar, podría reducir las exportaciones hasta en un 10%.
Desde el CEEV se subraya que el impacto no solo sería europeo: “Por cada dólar que los europeos ganan vendiendo vino en EEUU, los sectores de distribución y hostelería norteamericanos generan 4,50 dólares”, ha destacado su presidenta, Marzia Varvaglione.
El secretario general del comité, Ignacio Sánchez Recarte, advierte de que no incluir el vino en el acuerdo final tendría consecuencias “graves”, y pide a los negociadores “decisión y protección” para un sector que ha demostrado aportar valor, crecimiento y cooperación transatlántica.
En definitiva, mientras se esperan los detalles finales del acuerdo entre Bruselas y Washington, el sector agroalimentario español —con el aceite de oliva y el vino como estandartes— sigue con preocupación la evolución de unos aranceles que podrían comprometer su competitividad en un mercado clave como el estadounidense. La demanda de claridad, equilibrio y protección al tejido productivo nacional es unánime en un momento decisivo para las relaciones comerciales transatlánticas.


