Mariano García, de Magasegur, afirma que en muchos casos los organizadores de eventos contratan profesionales no cualificados por cuestiones de precio
Mariano García, máximo responsable de la empresa de seguridad Magasegur, opina que las autoridades deberían realizar más inspecciones en eventos privados para asegurar que se cumplen las normas, y evitar así casos como el ocurrido en la noche del miércoles en el Madrid Arenas, donde murieron tres jóvenes en una avalancha.
Esta empresa murciana, que se ha ocupado de la seguridad en más de 6.000 eventos en nueve años, advierte a propietarios de discotecas, organizadores de conciertos y a clubes deportivos que “no todo vale en seguridad”. Al tiempo que indica que no todas las empresas de seguridad privada están preparadas para este tipo de eventos.
Según señala Mariano García, los organizadores y propietarios de locales son quienes no permiten adoptar las medidas de seguridad que serían necesarias, contratando a la empresa más económica desconociendo si está autorizada por la dirección general de la Policía, y si cumple con todos los requisitos exigidos.
“En muchos casos –dice García-, colocan al frente de la seguridad, a porteros de discoteca y personal no autorizado y en otros a empresas piratas sin autorización del ministerio del Interior”.
También hace un llamamiento a los ayuntamientos y comunidades autónomas que dan permiso para realizar conciertos en lugares que no deberían estar autorizados por falta de salidas de emergencia, o bien por personas con poca experiencia en estos tipos de eventos. En locales como plazas de toros de la mayor parte de España, indican en Magaseguir, no debería estar autorizado realizar conciertos, ya que el público que está en los graderíos no tienen problemas con las salidas de emergencia, pero sí el público que ocupa el ruedo. “¿Por dónde salen si hay una emergencia? –se pregunta-. En la mayoría de plazas solo hay un túnel de salida debajo del graderío de unos dos metros de anchura, por los que en el mejor de los casos deberían salir 5.000 personas en tres minutos, y eso sería imposible”.
Mariano García afirma que conoce eventos donde no existe seguridad alguna o donde el personal contratado realiza un trabajo que desconoce, donde no hay registros para que no entren botellas, botes y menos aún bengalas y petardos. También otros eventos, como en el caso del Madrid Arena, donde no se hace cuenteo de las personas que entran, resultando que finalmente se han vendido más entradas de la capacidad del local, lo que supone un riesgo añadido.
Esta empresa murciana, que se ha ocupado de la seguridad en más de 6.000 eventos en nueve años, advierte a propietarios de discotecas, organizadores de conciertos y a clubes deportivos que “no todo vale en seguridad”. Al tiempo que indica que no todas las empresas de seguridad privada están preparadas para este tipo de eventos.
Según señala Mariano García, los organizadores y propietarios de locales son quienes no permiten adoptar las medidas de seguridad que serían necesarias, contratando a la empresa más económica desconociendo si está autorizada por la dirección general de la Policía, y si cumple con todos los requisitos exigidos.
“En muchos casos –dice García-, colocan al frente de la seguridad, a porteros de discoteca y personal no autorizado y en otros a empresas piratas sin autorización del ministerio del Interior”.
También hace un llamamiento a los ayuntamientos y comunidades autónomas que dan permiso para realizar conciertos en lugares que no deberían estar autorizados por falta de salidas de emergencia, o bien por personas con poca experiencia en estos tipos de eventos. En locales como plazas de toros de la mayor parte de España, indican en Magaseguir, no debería estar autorizado realizar conciertos, ya que el público que está en los graderíos no tienen problemas con las salidas de emergencia, pero sí el público que ocupa el ruedo. “¿Por dónde salen si hay una emergencia? –se pregunta-. En la mayoría de plazas solo hay un túnel de salida debajo del graderío de unos dos metros de anchura, por los que en el mejor de los casos deberían salir 5.000 personas en tres minutos, y eso sería imposible”.
Mariano García afirma que conoce eventos donde no existe seguridad alguna o donde el personal contratado realiza un trabajo que desconoce, donde no hay registros para que no entren botellas, botes y menos aún bengalas y petardos. También otros eventos, como en el caso del Madrid Arena, donde no se hace cuenteo de las personas que entran, resultando que finalmente se han vendido más entradas de la capacidad del local, lo que supone un riesgo añadido.







