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ENTREVISTA A LA PORTAVOZ DEL GRUPO PARLAMENTARIO SOCIALISTA EN LA ASAMBLEA REGIONAL DE MURCIA

Carmina Fernández: “El problema de esta región es que tiene un gobierno sin ambición”

La portavoz del PSOE en la Asamblea Regional critica con dureza la gestión del Ejecutivo murciano, denuncia la falta de proyecto y alerta del retroceso en derechos y libertades

Alicia Pérez de la Piñera Domingo, 03 de Agosto de 2025 Tiempo de lectura:
Carmina Fernández, portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en la Asamblea Regional de Murcia. | Foto de archivo: PSOE-RMCarmina Fernández, portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en la Asamblea Regional de Murcia. | Foto de archivo: PSOE-RM

Nos recibe en su despacho de la Asamblea Regional, en pleno mes de agosto, con el edificio prácticamente vacío. Carmina Fernández, mujer de carácter, verbo directo e ideas muy claras, milita en el Partido Socialista desde los 18 años. Se declara socialista por convicción y por tradición familiar, y ha dedicado gran parte de su trayectoria al trabajo interno del partido, una labor que valora especialmente, destacando su etapa como gerente en la sede regional del PSOE, donde asumió responsabilidades clave en la organización y logística del partido.Tiene raíces profundas tanto en Cartagena, donde reside y desarrolla su actividad política, como en Blanca, el pueblo de su madre, donde vivió su adolescencia y al que guarda un profundo cariño. No duda en reconocerse como “una mezcla de blanqueña y cartagenera”.

 

A la hora de hablar de la Región, se emociona con las mañanas en Calblanque o las puestas de sol en Mar Menor. Tiene grabados los veranos en Mar de Cristal y los días junto al río Segura. Hablar de ella es hablar de compromiso, pero también de cercanía: “Me tomaría una cerveza con cualquiera que me la pida. Otra cosa es que comparta sus ideas”, afirma con una sonrisa. Y aunque la intensidad de su agenda política le deja poco margen, confiesa que espera poder tomarse unos días de descanso: “Vamos a ver si podemos descansar un poco. Todos tenemos derecho a desconectar y recargar energías”.

 

¿Recuerda cómo fue tu primera vinculación con el Partido Socialista?

 

Me afilié en cuanto pude. Cumplí 18 años en abril y en julio ya estaba afiliada. Fue por convicción y también por tradición familiar. Mi padre sigue siendo militante del PSOE, igual que lo fue mi abuelo. En mi familia siempre se ha trabajado en el ámbito de la solidaridad, en asociaciones y ONG. De ahí me viene la conciencia social.

 

¿Cómo ha cambiado el socialismo desde la llegada de Felipe González hasta el actual gobierno de Pedro Sánchez?

 

El país ha cambiado mucho y, con él, las políticas del Partido Socialista. En 1982 era necesario consolidar la democracia, reforzar el sistema sanitario, universalizar la educación, ampliar becas… Hoy estamos en una etapa distinta: hay que mejorar las condiciones laborales, subir el salario mínimo, reforzar las pensiones, garantizar las ayudas a la dependencia… Las políticas evolucionan conforme lo hace el país.


 

¿Cómo ve las discrepancias que algunos veteranos del partido, como Felipe González o Nicolás Redondo, han hecho públicas?

 

A mí me enorgullece militar en un partido donde existe pluralismo interno. Aquí se puede opinar, discrepar, expresarse libremente, y eso es algo muy valioso. Estoy agradecida a todo lo que hizo Felipe González, sentó las bases de la democracia actual, pero hoy no comparto muchas de las cosas que dice. Él tiene su opinión, y la mayoría del partido otra. Y no pasa nada por eso.

 

¿No cree necesario una tercera transición en España?

 

No lo creo. La transición fue fruto del consenso y la responsabilidad de todos los partidos en su momento. Ahora lo que necesitamos no es una nueva transición, sino consolidar lo que hemos logrado: derechos, libertades, el Estado del Bienestar. Si alguien lo quiere llamar de otra manera, que lo haga. Para mí se trata de seguir avanzando en la justicia social.

 

¿El modelo autonómico actual sigue siendo válido o habría que reestructurar hacia un sistema federal o asimétrico?

 

Lo que importa no es tanto el modelo en sí, sino cómo se sienten las personas con las políticas que reciben. Podemos diseñar muchos sistemas, pero si la gente no percibe que sus necesidades están cubiertas, no servirá de nada. Yo apuesto por consolidar lo que tenemos. Que las autonomías ejerzan sus competencias de forma plena y que se garanticen derechos básicos como la sanidad, la educación o la dependencia. Una vez consolidadas estas políticas, podemos seguir avanzando. Pero lo fundamental es que las políticas lleguen a las personas. En esta comunidad autónoma, eso no está pasando. Tenemos un gobierno sin ambición, que no va a Madrid a pedir lo que necesitamos, que no reclama más competencias y que vive instalado en la queja constante. Ese es el verdadero problema.

 

¿Entonces considera que la Región de Murcia está en una situación de desventaja?

 

Sí. Lo está porque llevamos 30 años de gobiernos del PP que no han sido capaces de defender lo que esta región merece. Han priorizado mantenerse en el poder frente a tener un modelo de desarrollo. En su día apostaron por el ladrillo, y vimos cómo fracasó. Y ahora ni siquiera hay un modelo. No hay proyecto de región ni propuesta clara de financiación. El PP reclama una cosa en Galicia, otra en Madrid y otra en Murcia. Aquí solo se dedican a llorar. Pero para lograr avances hay que ir a Madrid con una propuesta firme y negociar.


 

El AVE, por ejemplo, ha sido una promesa eterna…

 

Sí. El AVE tarda en llegar porque Valcárcel decidió, en su día, que pasara por Alicante “por solidaridad con Cuenca”. Eso está en la hemeroteca. Si hubiera defendido que llegara por Albacete, ya estaría aquí. Y respecto a Cartagena, cuando Pedro Sánchez llegó al Gobierno en 2018 no había ni proyectos redactados. Hoy, por fin, hay dos tramos en obras.

 

¿Y qué opina del aeropuerto de Corvera?

 

Corvera es un símbolo del despilfarro. Nos prometieron 20.000 empleos y que no costaría nada. Hoy sabemos que va a costar al menos 400 millones de euros como mínimo y que la comunidad no va a recuperar ese dinero. Cerraron San Javier, que era un aeropuerto premiado y funcional, y lo cambiaron por un aeropuerto sin vuelos. Todo fruto de la megalomanía del señor Valcárcel, con proyectos urbanísticos delirantes. Corvera es un timo.

 

El Mar Menor sigue siendo una de las mayores preocupaciones medioambientales de la Región. ¿Cuál es tu diagnóstico sobre su situación actual?

 

El Mar Menor está como está porque durante muchos años no se ha tenido conciencia del daño que se le estaba haciendo. Se pensó que todo lo que ocurría en su entorno podía aguantarse sin consecuencias, y se permitieron todo tipo de desmanes, amparados por la pasividad del Gobierno regional. Cuando colapsó, se aprobó una ley de protección… pero no se ha cumplido. Y ahora, fruto del pacto del PP con Vox, quieren incluso rebajar esa ley para seguir perjudicándolo.

 

Los informes dicen que este año el Mar Menor está a punto de un nuevo colapso. El Gobierno de España, aunque muchas competencias no son suyas, ha tenido que intervenir, invirtiendo 675 millones de euros en un plan de actuaciones prioritarias: filtros verdes, actuaciones en la Sierra Minera para frenar los metales pesados, inversiones en redes de saneamiento municipales… Pero si no se actúa sobre la causa y solo se va a la orilla a quitar algas, es como dar una pastilla para la fiebre sin tratar la infección. Eso es lo que ha hecho el Gobierno de España: actuar en origen, mientras el Gobierno regional sigue sin cumplir su parte.


 

Hace apenas una semana se aprobaron los presupuestos de la Comunidad. ¿Qué opinión le merecen?

 

Son los presupuestos de la vergüenza. Del odio. De la radicalidad. Con ellos se ha evidenciado que Fernando López Miras se ha arrodillado ante Vox y ante Feijóo para poder seguir en el poder. Y eso cuando tenía otra alternativa: el PSOE, a través de Francisco Lucas, le ofreció apoyar unos presupuestos sin condiciones, sin líneas rojas, simplemente para evitar que se impusieran políticas ultras.

 

Pero el PP eligió gobernar con Vox y asumir sus políticas: racismo, criminalización de ONG, eliminación de ayudas a sindicatos y patronales, recorte de políticas ambientales y de diversidad… Son presupuestos que fomentan el odio y acaban con cualquier atisbo de solidaridad o convivencia en esta región.

 

A pesar de ese pacto con Vox, las entregas del Estado a la Región para 2026 serán históricas. ¿Se están aprovechando adecuadamente?

 

En 2026 el Gobierno regional va a recibir 5.316 millones de euros, casi un 7 % más que el año anterior. Es la mayor entrega a cuenta de la historia. Pero, en lugar de usar ese dinero para mejorar servicios, lo están destinando a tapar agujeros: la desaladora de Escombreras, Corvera, el Servicio Murciano de Salud... El Tribunal de Cuentas ya ha advertido que se está gastando sin control en medicamentos, sin planificación.

 

Con estas cifras ya no hay excusas: podrían climatizar colegios, reducir listas de espera en sanidad y dependencia, ampliar institutos y eliminar barracones. Pero no lo hacen. Prefieren usar el dinero para cubrir sus propios desastres, sus pufos y su corrupción.

 

¿Cree que el PSOE ha pactado con partidos que “odian a España”?

 

El Gobierno de España está formado por PSOE, Sumar e Izquierda Unida. En el Parlamento se negocian medidas sociales: salario mínimo, pensiones, vivienda, transporte… Si se aprueban es porque hay mayoría. Lo que importa es lo que se vota, no quién lo vota.

 

¿Y si volviera Puigdemont?

 

Estoy segura de que si gobernara el PP, Puigdemont ya estaría aquí. Ellos dicen ahora que todo es un drama, pero en su momento llamaban a ETA “Movimiento Vasco de Liberación”. La diferencia es que el PSOE actúa conforme a la ley.

 

¿El PSOE mantiene una línea roja clara con Vox?

 

Sí, nosotros la hemos puesto. Le dijimos al PP que podían contar con nuestros votos para unos presupuestos sin Vox. Pero prefirieron pactar con la ultraderecha. Con Podemos no estamos gobernando; solo se pactan leyes en el Parlamento, y eso ha permitido avances. En su día gobernamos juntos, y este país avanzó.

 

¿Qué opina del pacto fiscal que reclama Cataluña?

 

Si se hace dentro de la legalidad, será legítimo. Y si beneficia a otras comunidades, como Murcia, también. Lo importante es que se tramite en el Parlamento y sea constitucional.

 

¿Ve a Francisco Lucas como presidente de la Región?

 

Sí. Francisco Lucas va a ser un gran presidente. Y estoy convencida de que lo será más pronto que tarde.

 

Ha sido fontanera del partido, encargada de lo orgánico. ¿Es tan importante como parece?

 

Es fundamental. He trabajado desde la logística hasta los recursos humanos, campañas, sedes… Aunque no se vea, es lo que hace que todo funcione. Desde comprar sobres para las elecciones hasta que haya luz y sonido en un mitin.

 

¿Le preocupa la polarización entre la juventud y el desapego hacia la política?

 

Me preocupa, pero también tengo esperanza. Cuando voy a manifestaciones del 8 de marzo o del 25N, veo a muchas chicas y chicos jóvenes comprometidos. Lo mismo ocurre con el Mar Menor o el medio ambiente. Hay jóvenes implicados, y eso me da esperanza.

 

Pero es cierto que las redes sociales alimentan el odio, los bulos, la radicalización. Algunos partidos ultras usan las redes para fomentar el enfrentamiento. Lo hemos visto en Torre Pacheco, donde circularon mensajes fascistas que instaban a cazar migrantes. Esos discursos hay que frenarlos. Como responsables públicos, debemos hacer pedagogía y poner criterio.

 

Y de la corrupción ni hablamos…

 

La diferencia está en cómo se actúa. Cuando en el PSOE se detecta que alguien puede estar implicado en corrupción, se le aparta en cuestión de horas. En otros partidos, como el PP, incluso se echa al presidente —como pasó con Pablo Casado— por denunciar la corrupción. El caso de Ábalos es claro: el PSOE le abrió expediente, lo expulsó, y ahora está en el Parlamento porque el acta es suya, como marca la ley. Pero se ha actuado con contundencia, y eso es lo importante.

 

En un contexto marcado por las fake news, la polarización y los discursos de odio, muchos reivindican el llamado “viejo periodismo”, ese que se basa en una máxima clara: lo que se publica debe ser verdad, contrastado y verificado. ¿Cómo valora la situación actual de los medios de comunicación?

 

Eso es, precisamente, lo que deberíamos reclamar todos. En este país hay medios de comunicación magníficos, con grandes profesionales, que hacen exactamente eso: contrastar la noticia, verificar la información, pedir respaldo de lo que se dice y asegurarse de que lo que se publica no sea mentira.

 

Pero, al mismo tiempo, también existen lo que llamamos pseudomedios. Publican cualquier cosa que les llega, en función de intereses que llaman “editoriales”, si es que realmente lo son. No contrastan, no informan con rigor, simplemente difunden lo que interesa a quienes están detrás.

 

Y eso hay que combatirlo. Porque los bulos, las mentiras y las informaciones sesgadas no solo dañan al buen periodismo ni a los profesionales serios de este país, sino que muchas veces destruyen la vida de personas. Enfangan el debate público y degradan la convivencia. Por eso debemos defender un periodismo serio, con criterios profesionales, y denunciar lo que no lo es.


 

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