Noemí Muñoz de Arcos, el pasado 25 julio cuando asumió la dirección OMEPEn conversación con MurciaEconomía, Noemí Muñoz de Arcos comparte su visión al frente de la Organización Murciana de Mujeres Empresarias y Profesionales (OMEP), entidad que preside desde el pasado 25 de julio. Asume el cargo con una clara voluntad de renovación y con una hoja de ruta centrada en la cercanía, la representación de todos los perfiles empresariales femeninos y el impulso de nuevas herramientas para el crecimiento. Con más de quince años de experiencia liderando la empresa familiar, y una marcada sensibilidad hacia la responsabilidad social, Muñoz apuesta por una organización más abierta, más conectada con las jóvenes y más influyente en cuestiones clave como la conciliación, la digitalización o el desarrollo territorial.
Aceptó el cargo con determinación, aunque reconoce que en un primer momento dudó. "Lo primero que pensé fue: ‘¿De verdad tengo que ser yo?’". Consultó con su familia y con su socio —su hermano— y, con su respaldo, decidió dar el paso.
Su estilo de liderazgo, afirma, seguirá la misma línea que ha desarrollado en la empresa: trabajo en equipo, escucha activa y colaboración constante. Por eso, lo primero que hizo fue reunir al equipo directivo de OMEP para redefinir juntas la misión, visión y valores de la asociación. “Siempre he creído en escuchar a las personas que te rodean, porque eso enriquece y genera sinergias”, explica.
Ese proceso inicial sirvió para fijar el plan estratégico de esta nueva etapa, que se sostiene sobre tres grandes pilares: conectar con el talento joven femenino, ampliar el alcance territorial de OMEP en toda la Región de Murcia, y construir alianzas sólidas con otras asociaciones o entidades que ya trabajan con mujeres emprendedoras. “Queremos ser el siguiente paso para aquellas emprendedoras cuyos proyectos empiezan a consolidarse y necesitan una red de apoyo”, resume.
Para Noemí Muñoz es esencial que OMEP refleje de verdad la pluralidad del tejido empresarial femenino. Desde autónomas y freelance hasta directivas de grandes compañías, pasando por pequeñas empresarias o mujeres que emprenden desde casa. “Tenemos que diversificar nuestras actividades para que todas encuentren valor en la asociación”, afirma.
Esa idea de utilidad y acompañamiento cobra fuerza cuando habla de las jóvenes que emprenden solas. “No basta con tener una buena idea. Hay que conocer bien qué significa gestionar una empresa”. Por eso, apuesta por convertir OMEP en una red formativa, profesional y humana que les permita crecer acompañadas.
Las universidades juegan un papel estratégico en esa labor de conexión con el talento emergente. “Ya existen entidades dentro de la universidad que trabajan con mujeres que quieren emprender. Nosotras queremos colaborar con ellas, generar puentes, estar ahí cuando sus proyectos evolucionen”, explica. Porque, insiste, la red de contactos, los proveedores o los apoyos no surgen solos, y ahí es donde OMEP quiere estar presente.
Internamente, también ha encontrado espacio para innovar. “Nos dieron un lienzo en blanco. Hay cosas que funcionan muy bien y las vamos a continuar, pero también nos han dado libertad para desarrollar nuevas áreas y plantear ideas diferentes”.
Una de las grandes sorpresas positivas para Muñoz ha sido el respaldo institucional. “Venía del sector privado y no sabía qué esperar. Pero me he encontrado con mucho más apoyo del que imaginaba, con interés por colaborar y por impulsar proyectos que ayudan a las mujeres. Eso se agradece”.
Cuando se le pregunta si OMEP debe tener voz propia en cuestiones como la conciliación, la fiscalidad o el acceso a financiación, es contundente: “Si una asociación de mujeres no tiene nada que decir sobre conciliación, algo estaríamos haciendo mal”. Basta, dice, con ver lo que cuesta organizar una simple reunión: “Tienes que hablar de horarios, de niños, de vacaciones… Eso demuestra que aún queda mucho por avanzar”.
Aunque valora los avances en igualdad de oportunidades, no oculta que quedan retos. “La brecha salarial sigue ahí. La corresponsabilidad sigue sin ser plena. Hay muchas mujeres que siguen asumiendo más carga, incluso cuando trabajan fuera de casa igual que su pareja”. Su visión es clara: “Estamos en el buen camino. Pero la mujer tiene que soltar y el hombre asumir. Solo así se logra el equilibrio”.
Para ella, los referentes y el entorno social pesan incluso más que el género o el nivel socioeconómico. “Yo crecí rodeada de empresarios. Para mí era natural emprender. Pero muchas mujeres no han tenido eso. Y si no lo ves cerca, es difícil imaginarlo”.
También anima a las mujeres a abrirse a sectores tradicionalmente menos ocupados por ellas. “Tenemos muchas empresarias en servicios, pero también tenemos mucho que decir en industria o en tecnología. Yo misma vengo del mundo industrial y me encanta la tecnología. Tenemos que quitarnos el miedo y explorar esos caminos”. Por eso, uno de los ejes de esta nueva etapa será la formación en inteligencia artificial, digitalización y nuevas herramientas para mejorar la competitividad. “La tecnología no debe asustarnos. Es una herramienta muy poderosa que puede impulsar nuestros negocios. Vamos a trabajar para que la conozcan y la usen”.
Curiosamente, Noemí Muñoz no tuvo referentes femeninos profesionales en su entorno cercano. “Quien más apostó por mí fue mi padre. Por eso defiendo que esto lo tenemos que hacer de la mano del hombre. No va de enfrentamiento, va de sumar esfuerzos y de construir juntos”.
Asumir la gerencia de la empresa familiar sin sentirse preparada fue, dice, su momento más difícil. “Fue por necesidad. No tenía toda la formación. Pero lo asumí, lo saqué adelante y aprendí muchísimo”.
Hoy se siente capaz de representar a perfiles muy distintos dentro del mundo empresarial. “La experiencia te da perspectiva. Y yo soy una persona muy empática. Entiendo bien a una autónoma que trabaja sola, a una emprendedora que arranca con ilusión o a una empresaria consolidada. Sé cómo se sienten. Y eso me ayuda”.






