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Habitualmente, se ha asociado el pluriempleo a la precariedad o incluso a la pobreza laboral. Los datos de la Seguridad Social afloran una media de 847.150 "trabajadores en pluriactividad", la cifra más alta de la serie histórica.
Esto rompe la idea de que si hay más afiliados con más de un trabajo que nunca es simplemente porque hay más afiliados que solo tienen uno. Los afiliados únicos rompieron el techo de 2007 en 2021, y para 2024 ya había un 9,6% más de trabajadores con un solo empleo que entonces.
Sin embargo, los pluriempleados son hoy un 47,6% más que en 2007. Es decir, su crecimiento es cinco veces superior, lo que implica que algo ha cambiado en el mercado laboral respecto a la situación previa a la crisis. Aquí entran en juego dos factores. Por un lado, la pérdida de poder adquisitivo y la insuficiencia de muchos empleos empujan a más personas a buscar un segundo trabajo.
Fenómeno extraño
El pluriempleo es un fenómeno relativamente extraño en el mercado laboral español, al menos en comparación con otras economías europeas. Según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa, en el segundo trimestre del año España apenas registraba 581.000 ocupados con un segundo empleo, la cifra más baja en tres años, que equivale a un 2,5% del total de trabajadores. La mitad que Alemania o una cuarta parte que en Países Bajos. En este sentido, los bajos datos de España podrían parecer positivos en el contexto europeo. Pero encierran demasiadas contradicciones.
En cuanto a los sectores donde se concentra el pluriempleo, destacan Educación, Sanidad, Servicios auxiliares, Comercio y Hostelería. Lo más llamativo es que el 40% de estos trabajadores tiene un contrato indefinido a tiempo parcial y un 17% a tiempo completo, lo que desmonta parcialmente la idea de que se trata de empleos secundarios o volátiles.





