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Perplexity, la joven empresa de inteligencia artificial fundada hace apenas tres años y dirigida por Aravind Srinivas, ha presentado una oferta no solicitada de 34.500 millones de dólares para adquirir Google Chrome, el navegador de Google que, actualmente, domina el mercado global con más del 60% de cuota.
La propuesta se produce en un momento clave, ya que un tribunal federal de Estados Unidos determinó el año pasado que Google mantiene un monopolio ilegal en las búsquedas online. La jueza Amit Mehta, que instruye el caso, prepara ahora una serie de medidas para reducir el dominio de Alphabet, entre las que no se descarta la venta obligada de Chrome ni la concesión de licencias de datos a sus competidores.
Perplexity afirma que la operación contaría con el respaldo total de varios fondos de inversión internacionales. Si la compra llegara a cerrarse, la startup se compromete a mantener el código abierto de Chromium, la base sobre la que se construye Chrome, conservar el buscador de Google como predeterminado con opción a que el usuario lo cambie, destinar 3.000 millones de dólares en los próximos dos años para mejorar el navegador y su infraestructura, y ofrecer contratos a buena parte del actual equipo de desarrollo de Google Chrome.
La startup, que ha crecido rápidamente gracias a sus productos de búsqueda impulsados por IA, ya había mostrado interés en el ecosistema de navegadores. La semana pasada, la prensa estadounidense informó que OpenAI también había explorado la posibilidad de adquirir Chrome y Chromium, aunque sin llegar a formalizar una propuesta de compra.
Por su parte, Google no ha manifestado intención de vender Chrome y prepara una estrategia legal para defender su posición. La compañía considera que el fallo judicial es erróneo y ha adelantado que apelará la decisión.
La oferta de Perplexity, que duplica su propia valoración como empresa, es vista por analistas como una jugada estratégica para posicionarse como un actor de referencia en la puerta de entrada a Internet. En un momento en que la inteligencia artificial y la navegación web convergen, el control de un navegador con la escala de Chrome podría redefinir el mapa tecnológico global.











