Jara Carrillo y cohete en Murcia
José Daniel Martínez | Doctor en Literatura, fundador del Grupo Editorial La de Grandes Detalles
El domingo 10 de agosto, a las 11:45 p. m., aparecía en el cielo estrellado de Murcia una luz de la que se desprendían otras más pequeñas. No era una estrella fugaz ni un meteorito extraño, sino el cohete chino Jielong-3. Quienes contemplaron aquel maravilloso espectáculo parecían sorprendidos ante un fenómeno desconocido, pero hermoso de presenciar en primera persona. Yo recuerdo la belleza del momento porque transmitía sensaciones similares a las que provoca la poesía o la literatura. Sin embargo, en aquel instante no sabíamos que se trataba de un acontecimiento tan técnico como el desprendimiento y la luminiscencia de las partes de un cohete degradándose en el cielo.
Es bien sabido que Murcia es un epicentro cultural en el que conviven artistas de distintos ámbitos, conformando un entorno musical, teatral y literario de gran impacto. El caso de Jara Carrillo fue uno de los más destacados: periodista murciano que dedicó su vida a escribir poesía y artículos ensayísticos.
Jara Carrillo cuenta con varias estatuas en Murcia, una en el Jardín de Floridablanca y otra en Alcantarilla. Escribía poemas a las rosas y a la huerta murciana, pero también se caracterizó por procurar un avance social e intelectual. En su artículo Murcia necesita una universidad destacó la importancia de fundar una institución universitaria en la ciudad.
También le debemos la fundación del Conservatorio de Murcia, pues en sus crónicas de principios del siglo XX promovió la idea de dotar a la ciudad de una institución dedicada a la formación musical. Del mismo modo, desempeñó una gran labor en materia agrícola, llegando a predecir inundaciones en Murcia sin que nadie le prestara demasiada atención. A principios del siglo XX, su casa quedó anegada por una riada, tal como él ya había advertido en ensayos sobre las lluvias y la falta de refuerzo de las defensas del río Segura. El día de la inundación, los periódicos locales mencionaron con ironía la “profecía” de Jara Carrillo.
Pedro Jara no solo era periodista, también era poeta. Siempre imprimía un cierto toque de sentimentalismo en sus artículos, aunque sin renunciar a la función de decir la verdad, razonar y concluir con pensamiento crítico.
Hoy en día tenemos personajes ilustres y cohetes que ascienden, pero vuelven a caer; algunos logran mantenerse en lo alto y alcanzar el prestigio y el honor que Jara goza hoy. Sin embargo, lo más importante siempre será brillar y aportar algo valioso al mundo.




















