Un avión de la aerolínea Ryanair. - Ricardo Rubio - Europa PressEl puente de agosto arranca con huelgas en el servicio de asistencia en tierra (‘handling’) en aeropuertos españoles, coincidiendo con una de las mayores ‘operaciones salida’ del año, en la que hay programados más de 28.000 vuelos en la red de Aena.
La primera convocatoria, impulsada por UGT, afecta a los trabajadores de Azul Handling, la empresa que presta servicio a Ryanair, Lauda, Malta Air y Buzz. Los paros comienzan este viernes 15 de agosto y continuarán todo el fin de semana, en franjas horarias de 5:00 a 9:00, de 12:00 a 15:00 y de 21:00 a 23:59 horas. A partir de entonces, la huelga se repetirá todos los miércoles, viernes, sábados y domingos hasta el 31 de diciembre de 2025, salvo acuerdo previo.
UGT acusa al grupo Ryanair de “constantes incumplimientos en materia de derechos laborales” y de “castigar a su plantilla”. Sin embargo, la aerolínea ha asegurado que no prevé interrupciones en sus operaciones.
El sábado 16 de agosto comenzará también la huelga en Menzies, empresa que atiende a aerolíneas como easyJet, Emirates, American Airlines o British Airways. Esta protesta, también convocada por UGT, afectará a todos los aeropuertos donde opera y se desarrollará los días 16, 17, 23, 24, 30 y 31 de agosto, en respuesta al incumplimiento de un acuerdo alcanzado en el SIMA en noviembre de 2023 y por vulnerar el convenio sectorial de ‘handling’.
Los paros podrían provocar retrasos y cancelaciones, pero, según la plataforma Reclamio.com, no darán derecho a indemnización económica a los pasajeros. El Reglamento (CE) 261/2004 considera estas huelgas como “causa extraordinaria” al tratarse de protestas de personal ajeno a la aerolínea, por lo que la compañía no está obligada a pagar compensaciones. Sí existe derecho a reembolso, a un vuelo alternativo o a transporte hasta el destino final.
Para que haya indemnización, la huelga debe ser del propio personal de la aerolínea, como pilotos o tripulación de cabina. En el caso de las huelgas de ‘handling’, controladores o personal de seguridad del aeropuerto, el reglamento exime a la compañía si demuestra que ha hecho todo lo posible por evitar el retraso o la cancelación.
El importe de las compensaciones, cuando proceden, oscila entre 250 y 600 euros según la distancia del vuelo, y el pasajero dispone de hasta cinco años para presentar reclamaciones.
Por el momento, los trabajadores de Groundforce (Globalia) no se suman a las huelgas, aunque la semana pasada se concentraron en Palma para reclamar mejoras laborales y no descartan movilizaciones si la empresa no atiende sus demandas.





