Vicente Medina y las Perseidas
Vicente Medina Tomás, poeta y dramaturgo españolJosé Daniel Martínez | Doctor en Literatura, fundador del Grupo Editorial La de Grandes Detalles
Tanto el doce como el trece de agosto se vislumbran las Perseidas en el cielo estrellado de Murcia. Algunos viandantes deciden contemplarlas desde las playas, mientras que otros lo hacen desde Archena, ciudad natal de Vicente Medina, un poeta que cambió el mundo.
Medina trabajó como relator en la casa de un procurador y, tiempo después, ingresó en el ejército. Su poesía inicial se gestó durante su estancia en Filipinas. Habló de Cartagena para manifestar su indignación por el uso burlesco del murciano en los carnavales, algo que reflejó en su obra El Rento (1898). Más tarde publicaría Aires murcianos, libro elogiado por el propio Azorín.
Fue un emigrante de fuerte espíritu. Se trasladó a Argentina, donde su poesía adoptó un marcado tono antibelicista, como se aprecia en su poema “La canción de la guerra” (1915). Allí se dedicó a la docencia y, además, destinó parte de sus esfuerzos a la agricultura. Todo esto lo conocemos gracias a las obras y artículos que publicaba en la revista Letras.
Falleció en Rosario, Argentina, en 1937, antes de poder regresar a Archena. Su historia fue fugaz, como la de las Perseidas, pero dejó en nuestra memoria versos grabados para siempre. Algunos, como este, hacen referencia a Murcia:
«¡Acequias y brazales,
frescos, quietos,
sendas entre rosales
y limoneros,
… rumores misteriosos de los carrizos!»
Además de la exaltación a Murcia, encontramos poemas en los que defiende su identidad única y propia (poema a Calasparra):
«Verás que en los arrozales
han hecho
con el río
una fábrica de espejos.»Y, sobre todo, versos que evocan el desaliento huertano:
«¿Pa qué quiés que vaya?
Pa ver cuatro espigas arroyás y pegás a la tierra;
pa ver los sarmientos rüines y mustios
y esnüas las cepas,
sin un grano d’uva,
ni tampoco siquiá sombra de ella…»
Vicente Medina alcanzó el cielo estrellado de la noche con sus poemas, que pintaron la oscuridad con reflejos brillantes y esperanzadores, como las Perseidas en el cielo de Murcia.




















