Uno de los submarinos de la serie S-80 de Navantia, el proyecto más ambicioso de la Armada española en las últimas décadas - ARMADACanadá ha excluido a Navantia del programa para la construcción de su futura flota de submarinos, un contrato con un valor estimado de aproximadamente 43.400 millones de euros. El proyecto, conocido como Canadian Patrol Submarine Project (CPSP), contempla la construcción de entre ocho y doce unidades, con el objetivo de que el primero esté operativo en 2035.
El Gobierno canadiense anunció que ha seleccionado como proveedores adecuados a la alemana ThyssenKrupp Marine Systems (TKMS) y a la surcoreana Hanwha Ocean Co., dejando fuera a la compañía pública española y a sus submarinos S-80, el gran proyecto tecnológico desarrollado en los astilleros de Cartagena.
El anuncio coincidió con la visita del primer ministro canadiense, Mark Carney, a los astilleros de TKMS en Kiel (Alemania), donde estuvo acompañado por el canciller alemán, Friedrich Merz. “Pudimos demostrar claramente por qué se podría sospechar que en Kiel realmente está la mejor tecnología que se puede encontrar en el sector de los submarinos”, afirmó el director del astillero, Oliver Burkhard, en declaraciones recogidas por la agencia dpa. Carney tiene previsto viajar en octubre a Corea del Sur para mantener un encuentro similar con Hanwha.
Alemania y Canadá refuerzan lazos
La visita sirvió también para sellar un acuerdo bilateral sobre tierras raras, recursos esenciales para la producción de baterías, vehículos eléctricos y aerogeneradores. Este pacto da un paso más en la alianza estratégica entre Ottawa y Berlín en un terreno clave para la transición energética y la autonomía industrial.
La decisión supone un revés para Navantia, que en los últimos años ha tratado de posicionar internacionalmente al S-80, un submarino de última generación construido en los astilleros de Cartagena y considerado uno de los hitos tecnológicos de la Armada española.
Aunque el Gobierno canadiense no ha detallado públicamente las razones de la exclusión, analistas del sector apuntan a que tanto TKMS como Hanwha cuentan con una trayectoria más consolidada en exportación de submarinos y una mayor capacidad de producción en serie, dos factores clave en un programa que busca tener operativo el primer sumergible en 2035.
Este contrato refuerza la posición de Alemania y Corea del Sur como socios estratégicos de Canadá en defensa y energía, y deja a España fuera de una operación que hubiera supuesto no solo miles de millones en facturación, sino también un importante escaparate para la industria naval española.











