Poemas de Bécquer
Gustavo Adolfo Bécquer - Biblioteca Miguel de CervantesJosé Daniel Martínez | Doctor en Literatura, fundador del Grupo Editorial La de Grandes Detalles
Gustavo Adolfo Bécquer fue uno de los poetas más destacados del siglo XIX. Aunque sus versos se suelen adscribir al Romanticismo, definirlo exclusivamente como “poeta romántico” sería simplificar demasiado su obra. Bécquer disfrutaba de una gran independencia literaria: recogió rasgos románticos propios de su época, pero los transformó en un estilo personal, íntimo y profundamente innovador.
Desde su infancia, la vida del poeta estuvo marcada por la adversidad. Nacido en Sevilla en 1836, en el seno de una familia de artistas vinculados a la pintura, quedó huérfano de padre a los cinco años y de madre a los once. Esa temprana orfandad alimentó su inclinación hacia la creación poética. De joven decidió trasladarse a Madrid, en un primer momento con la intención de dedicarse a la pintura, aunque pronto volcó todo su empeño en la literatura.
En la capital se sumergió en la bohemia madrileña, colaborando con periódicos y revistas, y llevando una vida difícil, siempre acosada por las estrecheces económicas. Más que preocuparse por su subsistencia, Bécquer se entregaba por completo a difundir sus versos. Su vida amorosa tampoco fue sencilla: se casó con Casta Esteban, de quien terminaría separándose, y más tarde mantuvo una relación con la cantante Julia Espín, considerada musa de varios de sus poemas.
A las dificultades sentimentales se sumaron los golpes familiares. La muerte de su hermano Valeriano, en 1870, fue un golpe devastador: la persona que mejor lo comprendía desaparecía de su vida. Ese mismo año, enfermo de tuberculosis y agravado por una bronquitis, el poeta falleció en Madrid, con apenas 34 años.
![[Img #110537]](https://murciaeconomia.com/upload/images/08_2025/7359_03-retrato_de_gustavo_adolfo_becquer_por_valeriano_becquer_01_s.jpg)
Una obra mayor de lo que se cree
Su obra más conocida es Rimas y Leyendas, que reúne setenta y seis poemas y varios relatos en prosa. Sin embargo, Bécquer escribió más: se conservan hasta noventa y seis rimas, muchas de ellas gracias al Libro de los gorriones, un manuscrito que recogía borradores, ideas, proyectos y composiciones que el autor consideraba inacabadas. Este libro, hoy custodiado en la Biblioteca Nacional de España y con más información en alguna web, es una fuente fundamental para conocer la totalidad de su legado.
Lo paradójico es que gran parte de sus rimas siguen siendo desconocidas para el gran público, ya que rara vez se estudian en su conjunto en colegios e institutos.
Dos poemas fundamentales
Rima LIII
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán…
En este poema, quizá el más citado de Bécquer, el poeta recurre a símbolos naturales —golondrinas, madreselvas— para confrontar la eternidad de la naturaleza con la irrepetibilidad del amor humano. Los recuerdos compartidos con la amada ya no volverán, y aunque ella pueda amar de nuevo, nunca será como él la quiso.
El tema central es el desengaño amoroso: la imposibilidad de recuperar un amor perdido. La crítica debate sobre la destinataria de estos versos. Algunos sostienen que se dirigían a Casta Esteban, su esposa, con quien mantuvo un matrimonio problemático; otros creen que podrían aludir a Julia Espín. En cualquier caso, el poema trasciende lo biográfico para erigirse como un símbolo universal del amor perdido.
Rima XXI
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú.
Breve, rotundo y de enorme fuerza expresiva, este poema es quizá el más recordado de Bécquer. En apenas cuatro versos, el poeta responde a la eterna pregunta sobre qué es la poesía: no es un concepto abstracto, sino la persona amada misma, que se convierte en la fuente y la encarnación de lo poético.
Su originalidad y sencillez explican por qué ha sido uno de los textos más citados, memorizados y recitados de la literatura española. En él se revela la esencia del proyecto poético becqueriano: transformar la experiencia amorosa en el núcleo de la creación lírica.
El legado
Bécquer murió joven, pero dejó una huella imborrable. Sus poemas, de tono íntimo y musicalidad envolvente, marcaron un antes y un después en la lírica española. Más allá de etiquetas, supo dar a la poesía un carácter personal, íntimo y eterno, convirtiéndose en el referente esencial de la sensibilidad romántica en lengua castellana.





















