Garcilaso de la Vega, Juan Boscán y Andrea Navagero
Retrato de Garcilaso recreado con IA.José Daniel Martínez | Doctor en Literatura, fundador del Grupo Editorial La de Grandes Detalles
El poeta Juan Boscán Almogáver habló con Andrea Navagero, un historiador italiano que le comentaba la importancia de los versos en forma de soneto en Italia. Boscán se propuso realizar sonetos bien construidos en España; sin embargo, la métrica del soneto sonaba bien en italiano, pero podría quedar mal en la lengua castellana. En su día a día mantenía una relación de amistad con Garcilaso de la Vega, poeta y militar que defendía los intereses de España.
Garcilaso no escribía para que el mundo supiera de sus versos, sino para sí mismo. Él escribía sobre amores pastoriles, los cuales parecían muy reales cuando veíamos su vida. Isabel Freire sería su «donna angelicata», aunque quizá no tan inalcanzable por no ser mera inspiración poética, pero pareció un amor no correspondido. Se sabe que estuvo casado con Elena de Zúñiga, pero un amor verdadero que sí conocemos es el que tuvo por Guiomar (la esposa oficial era Elena y tuvo cinco hijos con ella, pero tuvo un hijo no reconocido con Guiomar —hijo secreto—, a quien verdaderamente amaba, más allá del amor idealizado por Isabel Freire). La crisis de sus poemas sucedió cuando Isabel Freire murió. Sus poemas tomaron un tono de elegía, de lamento por la pérdida.
Garcilaso jamás publicó sus poemas, sino que fue la mujer de Boscán (Ana Girón de Rebolledo) la que conservó las obras de Garcilaso y decidió publicarlas. Boscán y Garcilaso eran tan amigos que los dos hacían sonetos bien construidos en la España de la época y conocemos milagrosamente la obra garcilasiana gracias al libro del amigo que fue conservado por Ana (Las obras de Boscán y alguna de Garcilaso de la Vega, datadas del año 1514 al 1519). La labor de Ana fue de conservación del manuscrito, pero nunca habría sido publicado sin ella, aunque fue Boscán quien dio el visto bueno el 23 de marzo de 1542. Él quiso corregir todos los posibles errores que hubiera en las obras, tanto las suyas como las de su amigo. Qué mala suerte que el 21 de septiembre de 1542 falleció y fue entonces su mujer, sí, Ana Girón, quien terminó la corrección de las mismas (teniendo estas muchos errores, pero habiendo cumplido el cometido de su marido). En 1543 (20 de marzo) ya fueron por fin publicadas las obras.
Qué difícil es la labor editorial, tanto que a veces no se llega a publicar un libro porque se queda en el proceso de edición, mas si esta tarea se toma con delicadeza y audacia, tal y como hicieron Boscán y Ana, el resultado merece la pena, a pesar de los posibles errores, pues el resultado puede quedar plasmado en la historia de la literatura y en los corazones de los lectores.
Garcilaso lamentó mucho la pérdida de Isabel, incluso inauguró el «dolorido sentir», pero Boscán lamentó la pérdida de Garcilaso. El poema de Boscán busca que su amigo vuelva aunque esté en la otra vida, pues echa de menos estar con él o al menos que Garcilaso se despida (Garcilaso nunca pudo despedirse de Boscán porque murió de una pedrada en la cabeza, efectivamente, no es una broma, en el asedio a un castillo en Francia el 14 de octubre de 1536).
Garcilaso era un hombre de batalla y no quería ser recordado meramente por sus poemas; además, era músico multiinstrumentista, lo que se conoce como «un hombre del Renacimiento». Boscán y Garcilaso fueron los precursores del verso endecasílabo en España; de hecho, esta métrica no cuadraba bien con el habla española y tuvieron que adaptarla para que encajara y para que el Siglo de Oro de la Literatura en España se diera.
Más allá de la información obtenida sobre Garcilaso, tenemos un dato reciente que nos indica que fue un espía para Carlos V, pues se tiene un manuscrito escrito por el propio poeta en el que informa de los ataques otomanos en barcos liderados por Barbarroja, del panorama político en Italia, así como otros espionajes sobre figuras históricas importantes. Estos hallazgos demuestran que la literatura que estudiamos suele estar marcada por figuras altamente relevantes por algún motivo significativo; en este caso, había detrás muchos motivos y algunos que aún desconocemos, pues es sorprendente que tengamos seis folios escritos por el poeta y dedicados a pasar información a Carlos V: ahora sabemos que no era un pequeño soldado, sino una figura de máxima confianza para el emperador. Gracias a esto también entendemos que realizara numerosos viajes y que estuviera en operaciones militares importantes.
Versos de Boscán a Garcilaso (elegía tras la muerte de su amigo):
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Garcilaso, que al bien siempre aspiraste dime: ¿por qué tras ti no me llevaste Bien pienso yo que, si poder tuvieras que o quisieras honrarme con tu lado |




















