La Piedra de Rosetta y la literatura
La Piedra de Rosetta.
Antes era imposible entender los jeroglificos, esto se debia a que ni siquiera sabiamos que tenian contenido cifrado, pues pensabamos que eran simples representaciones graficas carentes de significado profundo, no fue hasta el descubrimiento de la Piedra de Rosetta en 1799 que los investigadores empezaron a asociar la escritura egipcia antigua a la escritura griega, todo porque habia un texto en la Piedra en el que aparecían tres escrituras diferentes. Por un lado, aparecía la escritura egipcia indescifrable en esa época, por otro la demótica (una escritura egipcia más simplificada y estilizada en cursiva) y, finalmente la escritura griega, el cual si era un idioma entendido. El escrito en griego hablaba del faraón Ptolomeo V y fue Jean-François Champollion quien empezó a descifrar que los textos que aparecían en la Piedra no eran varios, sino el mismo texto en distintos idiomas.
En el texto se hablaba de las virtudes del faraón y se utilizó para honrar al mismo, de hecho, eran sacerdotes egipcios quienes honraban a este. a Jean-François se le ocurrió que los jeroglíficos no solo eran representaciones de palabras sino también de sonidos y, gracias a esto, no solo pudieron descifrar los jeroglíficos de ese momento en adelante sino que también pudieron escuchar saber sus sonidos (cómo suena el egipcio antiguo).
La Piedra de Rosetta fue descubierta en 1799 por un soldado de Napoleón (Pierre-François Bouchard), la conservaron los franceses y fue trasladada a Alejandría para ser estudiada por eruditos. Tras la derrota francesa en 1801 por parte de los británicos, estos británicos se la llevaron como botín de guerra y llegó a Portsmouth en febrero de 1802. Llegó al Museo Británico, el cual tiene gran cantidad de cultura histórica debido al expolio de los ingleses.
Lo más curioso de la Piedra es que los soldados dirigidos por Pierre-François Bouchard no estaban haciendo una expedición arqueológica, sino que estaban demoliendo un antiguo muro para luego reforzar su defensa a nivel militar, de ese muro apareció la Piedra. Lo más curioso es que los constructores originales del muro (del periodo mameluco) no tuvieron en cuenta el contenido de la misma, sino que para ellos era un simple material de construcción de gran tamaño que serviría para reforzar la pared. Lo que parecía un simple escombro resultó ser el hallazgo que provocó que la humanidad entendiera los jeroglíficos. Años después, la empresa tecnológica Apple hace referencia a la Piedra de Rosetta con su sistema de los primeros Mac M1 (Apple Silicon) en los que su nueva arquitectura informática tenía que traducir los elementos existentes en la antigua arquitectura para poder abrir programas y, así y de muchas otras maneras, se demuestra la importancia y necesidad de referenciar a un hallazgo significativo a nivel histórico y literario, así como de entendimiento de la propia humanidad.
A día de hoy, no entendemos todo sobre el Antiguo Egipto, pero sí sabemos una cosa: era una sociedad curiosa y digna de ser estudiada.
En la Piedra podemos ver las tres divisiones en las que la primera está arriba (egipcio), la sgunda a la mitad (demótico) y la tercera abajo (griego), todo en una misma roca. Además, gracias al descubrimiento se supo que los jeroglíficos egipcios encapsulados representaban nombres propios (Champollion también lo dedujo), a estos se les llama «jeroglíficos encapsulados». En la Piedra aparecía tanto Ptolomeo como Cleopatra y esto se sabe gracias a la encapsulación (nombres rodeados). La fonética ayudó a Champollion para descifrar los elementos, incluso se valió de la copia de una inscripción del obelisco de File.
Egipto, actualmente, quiere de vuelta la piedra por considerar un expolio inglés el traslado de la misma a Inglaterra. Los ingleses no quieren devolverla y argumentan que no se ha realizado ninguna petición formal al Museo Británico, además dicen que fue obtenida legalmente como botín de guerra francés y que incluso se firmó un tratado para esto (Tratado de Alejandría en 1801). Actualmente puede leerse el texto de la Piedra de Rosetta en La de Grandes Detalles, esta es la transcripción del fragmento griego que es el que mejor se ha conservado en la roca.





















