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Tras las negativas de Canadá y la India, a Navantia le ha salido un nuevo competidor en el desembarco de la empresa pública en Polonia. La surcoreana Hanwha ha presentado su candidatura en la feria de defensa MSPO, lo que supone la irrupción de un competidor de peso, que también aspira a este importante contrato con un submarino S-80.
Este pulso comercial se enmarca en la iniciativa polaca conocida como el programa 'Orka', un proyecto diseñado para modernizar de forma integral la fuera submarina de la nación. El objetivo es reemplazar al antiguo ORP Orzel, una unidad de origen soviético que acusa el paso del tiempo, así como a otros sumergibles que ya han sido retirados del servicio activo.
El proyecto contempla la adquisición de tres submarinos de última generación, con una inversión estimada que oscila entre 1.800 y 2.150 millones de euros, una cifra que da buena cuenta de la envergadura del contrato. Se trata de una de las licitaciones militares más relevantes del continente europeo en la actualidad.
Una dura competencia
Al S-80 español le ha salido un duro competidor. Hanwha propone el modelo KSS-III Batch-II, una plataforma de 3.000 toneladas que ya se encuentra desplegada y en servicio con la marina de Corea del Sur. Se trata de un buque equipado con un sistema de propulsión independiente del aire que se complementa con baterías de iones de litio. Esta búsqueda de autonomía y discreción se complementa con innovaciones en la propulsión, como la reciente prueba de tecnología militar que utiliza hidrógeno verde para sistemas avanzados.
Por otro lado, su capacidad ofensiva también es considerable. El submarino cuenta con seis tubos lanzatorpedos y, sobre todo, destaca por sus diez celdas de lanzamiento vertical (K-VLS), que le otorgan la capacidad de disparar misiles balísticos y de crucero, un factor diferenciador en este tipo de plataformas navales.
Además de las capacidades militares del sumergible, la oferta de Hanwha incluye un importante componente industrial. La empresa ofrece a Polonia un amplio paquete de transferencia de tecnología y la posibilidad de fabricar localmente gran parte de las naves.









