Imagen de archivoEn tierras donde el sol siempre manda y la huerta habla con voz propia, surge un nuevo pulso: convertir residuos en energía. La Región de Murcia se ha convertido en uno de los epicentros del biogás en España, con proyectos que atraen inversiones millonarias pero que, al mismo tiempo, despiertan una fuerte contestación ciudadana. Enagás Renovable ha anunciado tres plantas en Las Torres de Cotillas, Santomera y San Javier, con una inversión conjunta de más de 90 millones de euros. Solo en Las Torres, prevista para 2027, se proyecta tratar 150.000 toneladas anuales de residuos orgánicos y producir alrededor de 70 GWh de biometano, suficiente para abastecer a 15.000 hogares. A estas iniciativas se suman la planta que promueve el Consorcio de Residuos junto a MAREA en Ulea, centrada en la digestión anaerobia para generar electricidad de autoconsumo, y el plan de Esamur, que prevé dos centrales de valorización de fangos en la Vega Media y el Altiplano. Además, el Gobierno regional ha presentado un proyecto estratégico de más de 250 millones de euros para situar a la Región en la vanguardia del gas renovable.
Sin embargo, el avance de estas instalaciones no está exento de conflicto. En municipios como Molina de Segura, vecinos agrupados en plataformas locales han denunciado públicamente la cercanía de una planta a colegios y viviendas, advirtiendo de riesgos de olores, emisiones y tráfico pesado. En Cartagena, residentes de Los Camachos y colectivos vecinales acusan al Ayuntamiento de falta de transparencia y alertan de la proximidad al Mar Menor, un ecosistema especialmente sensible. La Federación de Asociaciones de Vecinos de Cartagena y Comarca (FAVCAC) ha convocado una reunión con sus asociaciones federadas e invitado a la promotora Heygaz para que explique los aspectos técnicos del proyecto y responda a las dudas planteadas por los residentes.
Desde el ámbito empresarial, la Cámara de Comercio de Cartagena manifestó en un comunicado su respaldo a la iniciativa, que califica como una solución clave para avanzar en la gestión sostenible de los residuos, destacando que la planta podría generar unos 80 empleos directos y 110 indirectos gracias a una tecnología segura, probada y robusta.
En el plano político, el PSOE municipal anunció que llevará el debate al próximo Pleno y pedirá la paralización de la tramitación de la licencia hasta que la Comunidad Autónoma regule con claridad este tipo de instalaciones.
Frente a estas críticas, los promotores defienden que las plantas son claves en la transición energética y en la economía circular, al aprovechar residuos agroganaderos, reducir emisiones contaminantes y generar energía limpia. En declaraciones a MurciaEconomía, Antonio Illescas, director de Desarrollo de Negocio de Biometano en Enagás Renovable, afirmó que los proyectos están diseñados con recursos locales y controles ambientales exigentes, con el objetivo de que la sociedad se beneficie de una energía cercana y sostenible. En la misma línea se expresó Daniel Robles, presidente de la Asociación de Empresas de Medio Ambiente de la Región de Murcia, quien destacó que una planta de biometano convierte un residuo en compost útil para el suelo y en un gas estratégico para España, reduciendo la dependencia energética del exterior. Robles recordó que en Europa estas instalaciones operan incluso en entornos urbanos sin producir olores ni molestias gracias a la tecnología disponible y cuestionó que en Murcia se genere tanta polémica: si están en polígonos industriales y cumplen con todas las garantías, no entiendo cuál es el problema.
El debate también ha llegado a Las Torres de Cotillas, donde el alcalde Pedro José Noguera declaró en la web municipal que el expediente de la planta de biometano permanece paralizado hasta que se celebre una consulta ciudadana vinculante. El regidor ha solicitado al nuevo delegado del Gobierno, Francisco Lucas, colaboración urgente en materia de seguridad, logística y organización, tras meses sin respuesta de la administración central, y ha subrayado que la decisión final corresponderá a los vecinos: a Las Torres de Cotillas no se le va a imponer este proyecto, será la ciudadanía la que decida su futuro.
La Región de Murcia se encuentra así ante una encrucijada: aprovechar su potencial para liderar la producción de gas renovable o dar respuesta a las comunidades que ven estas plantas como una amenaza. Entre la promesa de un futuro energético más limpio y la voz de los vecinos que piden cautela, la Región de Murcia escribe un nuevo capítulo en su relación con la tierra: decidir si el biogás será semilla de progreso o motivo de desencanto.


