El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo. | Foto: Jesús Hellín - EPLas agencias de calificación crediticia Moody's y Fitch han decidido mejorar la nota de España, sumándose así a la reciente subida anunciada por S&P. Con este movimiento, todas las grandes agencias sitúan la calificación soberana en el nivel ‘A’, un hito que el país no alcanzaba desde antes de la crisis financiera.
En el caso de Moody's, la calificación sube de ‘Baa1’ a ‘A3’ con perspectiva estable, sustentada en la fortaleza de la economía española, caracterizada por un crecimiento más equilibrado, la creación de empleo y un sector bancario más sólido, factores que refuerzan la resiliencia económica del país. Por su parte, Fitch ha mejorado la nota de ‘A-’ a ‘A’, consolidando el regreso de España a un escalón superior de confianza en los mercados internacionales.
Fuentes del Ministerio de Economía han destacado que todas las agencias coincidan en la categoría ‘A’ es un hecho que no se veía desde hace más de una década. “Se trata de una muestra clara de la confianza internacional en la economía española”, subrayan, recordando que la última vez que España se situó en este nivel fue antes de la crisis financiera.
Las mejoras llegan en un contexto en el que los principales organismos nacionales e internacionales han revisado al alza las previsiones de crecimiento del PIB para 2025, situándolas entre el 2,6% y el 2,7%. Tras la mejora de S&P, el propio Gobierno elevó su proyección hasta el 2,7%, convencido de que, pese al complejo escenario internacional, la economía mantiene signos claros de solidez. Para 2026, la previsión oficial se mantiene en el 2,2%, y para 2027 y 2028 en el 2,1%.
El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, ha valorado estas subidas asegurando que reflejan “la confianza en las buenas perspectivas de nuestra economía”. Según explicó, este reconocimiento internacional contribuirá a atraer más inversores hacia las emisiones de deuda pública, incrementando la demanda y reduciendo los costes financieros. “Ese ahorro en intereses se traduce en un beneficio directo no solo para el Estado, sino también para nuestras empresas”, apuntó.



