El refugio dorado

En días de sol y calma es siempre placentero disfrutar de lo cotidiano de la vida: un café, una charla con amigos, un paseo, un libro, viajar. Alegra la salud gastar tiempo, invertir tiempo a la intemperie, en tranquilidad. Cuando las nubes aparecen, el día comienza a tornarse gris y opaco, el viento se acelera y a lo lejos empiezas a escuchar el estruendo de los truenos que se dirigen hacia ti; ahí uno siempre busca el hogar, aunque a veces sea demasiado tarde.
Hoy merece la pena ponerse un poco más económicos. El mercado ha estado muy volátil en las últimas semanas debido a una combinación de factores económicos, geopolíticos y financieros que están generando incertidumbre y ansiedad entre los inversionistas; nos estamos volviendo completamente locos. Vemos la tendencia alcista de las bolsas del mundo, las acciones de las empresas por las nubes, y un frenesí que para muchos es buena señal y para otros una situación que nos trae malos recuerdos.
Esta es la vez en la historia en la que la oferta monetaria es mayor o para que todos lo entendamos: es la vez que más dinero en circulación hay. ¿Qué implicaciones tiene esto?, ¿qué consecuencias podría tener? Bien, los claros efectos que verán en todos sitios anunciados serán la inflación, la devaluación de las monedas, un mayor crecimiento económico a corto plazo y la mirada atractiva de una posible burbuja financiera; pero yo no estoy aquí para meterles miedo.
De todo esto que les estoy contando, algo llamó mi atención hace unos meses y hoy se hace realidad. Había gente, gente importante, que ya veía todo esto que está sucediendo hace mucho tiempo. Personas que en mitad de su paseo al sol, vieron las nubes al fondo, y sin pensar corrieron hacia sus hogares. Y como no, al refugio nunca destruido por ningún temporal: el oro.
Los mayores bancos centrales del mundo hace mucho tiempo que están comprando cantidades enormes de oro: Rusia, China, Brasil, Estados Unidos, el Banco Central Europeo (BCE), Arabia Saudí… Estos, además, están dejando de confiar en lo que se conoce como “monedas fiat” es decir, las monedas que no están respaldadas por un bien físico. Se pierde así la confianza en monedas fuertes y hegemónicas como el dólar, el euro o el yen, y si poniéndola en lo de siempre.
Todo el mundo lleva años recolectando recursorecursos para hibernar. Tan solo en el último mes el precio del oro ha subido un 10% y un 50% en el último año, fruto, claro está, de la volatilidad y el miedo que se deja ver dentro de la euforia de la inversión y los mercados alcistas.
Pero, ¿y nosotros?. A nivel personal, como siempre, a nosotros nos queda mirar y esperar que algo o alguien no explote, mientras las cuentas corrientes pierden poder adquisitivo.
Las continuas noticias sobre aranceles, tipos de interés, guerras, tensiones internacionales; no hacen más que agitar una gran maraca que mueve la cotización arriba y abajo. En estos tiempos, nuestra única opción es adaptarnos a las circunstancias, mientras esperamos que el equilibrio entre euforia y temor no nos arrolle. Quizás todo esto nos esté avisando de una tormenta que ya se deja ver al fondo de nuestro horizonte.





















