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ENTREVISTA | DIRECTOR DE ANSE

Pedro García (ANSE): “La retirada de Puerto Mayor cierra un ciclo de destrucción en el Mar Menor”

El director de Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE) repasa hitos y riesgos de la restauración del Mar Menor

José Antonio Muñoz y Alba Molina Miércoles, 22 de Octubre de 2025 Tiempo de lectura:
Pedro García, director de ANSE - Imagen cedidaPedro García, director de ANSE - Imagen cedida

Han pasado veinte años desde que ANSE y Greenpeace lograran detener las obras de Puerto Mayor. Veinte años de recursos, advertencias y gestiones hasta llegar a este momento, y es que, esta misma semana, el Consejo de Ministros ha aprobado la licitación de los trabajos para retirar las estructuras del puerto y recuperar la caleta del Estacio, en La Manga del Mar Menor, con una inversión cercana a los 26 millones de euros y un plazo de ejecución de 18 meses.

 

Pedro García, director de la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE), no oculta la emoción, “después de tantos años, este paso debería ser el definitivo. Estaremos más contentos cuando veamos las máquinas retirando el acero del agua, pero esta aprobación marca el cierre de un ciclo de destrucción en el Mar Menor”.

 

La historia de Puerto Mayor es también la historia de una resistencia civil. “En 2005 se licitó el proyecto, pero nosotros ya llevábamos tiempo alertando al Gobierno regional de que levantar la suspensión de las obras era ilegal. El Gobierno de Valcárcel no nos hizo caso. Con la ayuda de Geeenpeace decidimos parar la obra nosotros mismos”, recuerda García. Aquella acción, que duró más de treinta horas, terminó con la intervención del Ministerio de Medio Ambiente y la paralización definitiva de los trabajos.

 

Hoy, dos décadas después, la recuperación de ese tramo de arenales y playas representa, en palabras del ecologista, “la última oportunidad para devolver a La Manga un paisaje natural que la urbanización casi había borrado”.

 

García subraya que la intervención del Ministerio para la Transición Ecológica “es prácticamente idéntica a la propuesta que ANSE planteó hace años”. Y explica su alcance, ya que “son entre 20 y 25 hectáreas de arenales y un kilómetro y medio de playas. Recuperarlos es fundamental no solo por el valor ecológico, sino porque la subida del nivel del mar está acabando con las playas de la Manga. En la vertiente interior hay kilómetros de costa sin arena. Recuperar esa caleta significa devolver la playa también a los vecinos”.

 

Restaurar el paisaje no es un capricho ambientalista, sino una necesidad urgente. “La naturaleza también es infraestructura, protege, equilibra y da futuro”, apunta.

 

El director de ANSE combina la esperanza con la advertencia. Celebra la instalación del primer arrecife experimental de ostra nativa en el Mar Menor, un proyecto en el que la organización colabora con el Instituto Español de Oceanografía, como una “buena noticia largamente esperada”.

 

“Recuperar las poblaciones de bivalvos es básico. Han sido siempre los grandes aliados invisibles del equilibrio del Mar Menor. Filtran el agua, alimentan peces y sostienen la vida. Estamos viendo si las ostras nacidas en cautividad pueden sobrevivir en la laguna y contribuir a mejorar la calidad del agua”, explica.

 

Pero también lanza una advertencia inquietante: los datos más recientes del seguimiento científico muestran una fuerte bajada de oxígeno en la cubeta sur, “una situación preocupante que recuerda a los episodios previos de anoxia”. Las aguas siguen calientes y la llegada del frío podría ser decisiva. “Si la temperatura baja pronto, puede limitar el crecimiento del fitoplancton y evitar lo peor. Pero seguimos con preocupación. El Mar Menor no puede vivir al borde del desastre cada otoño”.

 

Las cuentas pendientes del Mar Menor

 

Para García, el anuncio del Gobierno central debe ir acompañado de hechos, no solo titulares. “Se han ejecutado medidas importantes, pero quedan muchas pendientes: el cinturón verde, la restauración de los sistemas de drenaje, la captación de aguas de escorrentía, la reforestación, la mejora de prácticas agrícolas... El acuífero está altísimo e inyecta una cantidad enorme de agua dulce al Mar Menor. O se actúa rápido o seguiremos en riesgo constante”.

 

Recuerda con nitidez el primer episodio de mortandad masiva, en octubre de 2019. “No hay nada que celebrar en ese aniversario”, dice. “Recuerdo ver al presidente regional y al consejero de Medio Ambiente rodeados de investigadores en la orilla mientras miles de peces muertos seguían apareciendo en la playa. Entonces ya advertimos que no existen soluciones milagrosas. Cuando has maltratado tanto un ecosistema, los resultados tardan. No se pueden reparar décadas de desidia en unos meses”.

 

“Llevamos años viendo el mismo espectáculo, el Estado culpa a la Región, la Región culpa al Estado. Mientras tanto, los trámites se eternizan y el mar sigue enfermo”, afirma. García insiste en que la clave no está en los discursos sino en la ejecución y que “la recuperación del Mar Menor no debe depender de la suerte ni del ciclo político. Tiene que ser estable y definitiva”.

 

Sobre la polémica planta de biogás prevista en el polígono de Los Camachos, García apunta a que “no hemos revisado el expediente, pero en principio este tipo de instalaciones deben ubicarse en zonas industriales, no junto a espacios naturales. Lo importante es garantizar un control ambiental riguroso”.

 

Y sobre el eterno fantasma del urbanismo salvaje, vuelve a sonar la alarma. En estos días, se juzga el caso Novo Cartago, aquel megaproyecto que pretendía levantar miles de viviendas sobre suelos protegidos. “Queremos pensar que no volverá a repetirse, pero no se puede descartar. Si hubiera un cambio político, podría regresar la tentación del urbanismo sin control”, advierte.

 

ANSE, que fue quien denunció aquel proyecto y el plan limítrofe de Lo Poyo, ejerce la acusación particular veinte años después. “No buscamos venganza, buscamos justicia. Que los responsables asuman su culpa para que nadie vuelva a atreverse a hacerlo”.

 

Pedro García sabe que el tiempo en política y el tiempo de la naturaleza no corren igual. La recuperación del Mar Menor será lenta, exigente y llena de obstáculos, pero no imposible. “Puerto Mayor demuestra que la naturaleza puede ganar si se le da una oportunidad”, resume.

 

La entrevista termina con una frase que podría servir de lema para los próximos años. "La verdadera victoria será cuando no haga falta hablar de salvar el Mar Menor, sino de conservarlo para siempre”.

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