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ENTREVISTA | SOCIO-DIRECTOR DE AYALA ABOGADOS

La ley cambia, la esencia permanece: Ayala Abogados, 80 años de oficio y compromiso

Andrés Ayala repasa la evolución del despacho más antiguo de Cartagena, la crisis de la justicia y los retos del siglo XXI

José Antonio Muñoz y Alba Molina Sábado, 25 de Octubre de 2025 Tiempo de lectura:
El socio director de Ayala Abogados, Andrés Ayala, durante su entrevista en MurciaEconomía Radio, donde repasa los 80 años del despachoEl socio director de Ayala Abogados, Andrés Ayala, durante su entrevista en MurciaEconomía Radio, donde repasa los 80 años del despacho

En el despacho que fundó su padre el 27 de noviembre de 1945, en pleno corazón de Cartagena, se alza hoy Ayala Abogados como testigo de ochenta años de ejercicio ininterrumpido. Conversamos con su socio-director, Andrés Ayala, para trazar un recorrido que va desde el pantalón corto de infancia, viendo al progenitor en el bufete, hasta una mesa redonda con los más altos representantes de los tres poderes del Estado. Insiste en que “la justicia lenta no es justicia”. Y lo hace con la mirada puesta en un futuro donde la ley sea puente, no tapón.

 

 

Andrés Ayala abre la puerta de su despacho con el peso y el orgullo de una trayectoria, “es un motivo de orgullo pensar que mi padre fundó el despacho que hoy es Ayala Abogados”, dice. Porque pocas empresas (y menos en el ámbito jurídico) pueden decir que han estado en pie durante ochenta años. Desde 1945, aquel despacho ha resistido cambios de época, ciclos económicos, transformaciones legales, y sobre todo, cambios en la sociedad que buscan en la justicia un apoyo firme. En la Región de Murcia y, en concreto, en Cartagena, Ayala Abogados “se ha mantenido ininterrumpidamente” como el despacho más antiguo de la ciudad, afirma. Y no es una mera etiqueta, es una promesa de continuidad, de memoria viva, de servicio al cliente con raíces profundas.

 

La conversación coloca rápido el foco en la evolución de la abogacía. “Yo recuerdo los primeros años, cuando era un crío de pantalón corto y ya veía a mi padre en el despacho”, relata. Aquellos eran otros tiempos, los asuntos se planteaban con otras urgencias, la legislación era más rígida, quizá menos extensa; lo que ha cambiado, subraya Ayala, “ha sido tremendo”. Y no es solo una cuestión de volumen normativo, “ha cambiado mucho la visión de los derechos individuales, ha cambiado mucho la visión de lo que es la tradición jurídica”, afirma. Adaptarse ha dejado de ser opción para convertirse en obligación. “No podemos pensar en aplicar las leyes de antes ni siquiera rememorarlas. Hay que actualizarse permanentemente”, avisa.

 

Entrando en el terreno de la justicia como institución, el tono se vuelve más grave. ¿Es fácil ejercer la abogacía en un momento en el que el sector de la justicia está tan señalado?. Su respuesta no elude el diagnóstico, “es complicadísimo”. La labor de la judicatura, dice, “es una labor nunca bien reconocida”. Su padre ya se lo advertía, "los jueces merecían el mayor respeto del mundo”. Pero, dice Ayala, hoy “se le exige a la judicatura, desde la propia justicia, desde la sociedad e incluso desde algunos políticos, que haga cosas que no puede hacer”. Y ahí está el problema.

 

"Una justicia lenta no es justicia”, sostiene. Y lo concreta en la Región. “En los juzgados hay un retraso en la resolución de los procedimientos muy importante”. Añade un matiz clave, que la legislación que debía auxiliar esa agilización, la Ley Orgánica 1/25, en vigor este año, ha funcionado al revés. “Este año 2025 estamos sufriendo las consecuencias. Lo que estamos viendo es que ha ocurrido todo lo contrario. Hay tanta dificultad o tanto impedimento previo que no están llegando ni siquiera los pleitos a los juzgados". Un mecanismo legislativo que se supone iba a dar fluidez a los procesos judiciales y que, a juicio de Ayala, está entorpeciendo.

 

Se entra entonces en el terreno de la política como factor corrosivo, cuando “la política es el principal enemigo de la judicatura”, la confianza ciudadana se resiente. Ayala lo plantea con claridad, y es que “el ciudadano pierde su referencia y pierde lo que él entiende que es el entramado jurídico. Todo eso vemos que está tan endeble y que se utiliza tanto para atacar al contrincante”. Más aún, “se utiliza en cada caso el argumento que a uno le interesa, aunque se contradiga con lo que ha dicho hace cinco minutos”. Y esa falta de freno, afirma, es “muy malo para la sociedad en su conjunto”.

 

La entrevista retrocede luego al lugar del despacho en la historia local. “Ayala Abogados forma parte de la historia de la judicatura aquí en la ciudad de Cartagena y también de la Región de Murcia”. Y lo ilustra con la exposición que se prepara en el Archivo Municipal de Cartagena, en el Parque de Artillería: “700 años de justicia en Cartagena, fueros y pleitos”. “El primer fuero que se aplicó a Cartagena fue el Fuero de Córdoba, luego el Fuero de Toledo…”, explica Ayala. Durante tres meses, los cartageneros podrán contemplar documentos que van desde la delimitación de términos municipales hasta un pleito en 1526 donde “una señora, María la Portuguesa, le puso una querella a su marido por malos tratos e intentos de violación”. Eso demuestra, según Ayala, que “en Cartagena la mujer se ha reivindicado desde el primer momento”. No solo el despacho tiene historia, la ciudad la tiene, y Ayala Abogados quiere situarse en ese relato.

 

La mesa redonda que se organizará con motivo de los ochenta años no es un acto simbólico. “Vamos a traer a representantes de los tres poderes del Estado, el expresidente del Congreso, Federico Trillo Figueroa, Rafael Catalá, exministro de Justicia, y el magistrado del Tribunal Supremo, Antonio Salas Carceller para tratar “a evolución del derecho y de la legislación en los siglos XX y XXI y cuáles son las demandas que la sociedad necesita, y cuáles son las demandas que la sociedad plantea para seguir progresando". Más que mirar al pasado, es una mirada que pretende anticipar.

 

Al abandonar la sala y caminar hacia la puerta, Ayala deja una frase que resume el espíritu del despacho: “Que no tengáis pleitos; más vale que los conflictos los resolvamos de manera amistosa”. Y en esa frase, ligera pero cargada de intención, se resume un credo: 80 años no se cumplen cuando todo va bien, sino cuando has sabido adaptarte, sobrevivir y proyectar. En un tiempo en el que la justicia "se tambalea", el reto de Ayala Abogados no es solo seguir existiendo, sino seguir siendo referencia. Porque como él mismo subraya, "el derecho no es un fósil, es un camino que sigue por andar". Cartagena tiene historia jurídica, el despacho también, y lo que viene depende de cómo la sociedad decidirá qué ley quiere que le proteja y qué justicia quiere que le devuelva.

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