
Real Murcia recibe este jueves 30 de octubre (21:00 h) al Antequera CF en el Estadio Enrique Roca, en partido correspondiente a la primera ronda de la Copa del Rey. Será una cita cargada de simbolismo para un club que busca estabilidad y un respiro competitivo en medio de la tormenta institucional que atraviesa.
Los granas llegan al duelo tras una semana convulsa, marcada por la marcha de Asier Goiria, director deportivo hasta la fecha, sumado a la destitución de Joseba Etxeberria y el nombramiento provisional de Adrián Colunga como técnico. El nuevo entrenador tendrá el reto inmediato de recomponer la moral de un vestuario golpeado por los malos resultados en liga y la incertidumbre en la dirección deportiva. El choque ante el Antequera se presenta así como una oportunidad para transformar la crisis en impulso.
El ambiente en Murcia es de exigencia máxima. La afición quiere una reacción inmediata, un golpe sobre la mesa que devuelva esperanza y orgullo. La Copa puede servir como válvula de escape a los problemas, pero también como un arma de doble filo, una eliminación temprana supondría otro golpe duro para un club que busca estabilidad y resultados.
Por su parte, el Antequera CF llega a la capital murciana con ambición y sin complejos. El conjunto malagueño, que también milita en Primera RFEF, afronta su tercera participación en la Copa del Rey con la ilusión de seguir escribiendo páginas históricas. Los andaluces ya han demostrado en temporadas anteriores ser un rival incómodo y disciplinado, con un bloque compacto y valiente que no renuncia a atacar cuando el contexto lo permite. Actualmente se encuentran 10º en la tabla, donde encadenan 2 victorias en los últimos tres partidos tras un mal comienzo.
El duelo se plantea igualado, los granas parten como favorito por historia y localía, pero el Antequera llega con la tranquilidad del que no tiene nada que perder. En eliminatorias a partido único, la intensidad y la eficacia, algo que no vimos en el equipo de Etxeberria, son factores determinantes.
El estreno de Colunga, la reacción anímica del vestuario y la respuesta de la grada marcarán el tono de una noche copera que promete emociones fuertes en el Enrique Roca. Para el Murcia, ganar significaría algo más que pasar de ronda: sería un primer paso hacia la calma.











