Empresa Duro Felguera - Jorge Peteiro - Europa Press - ArchivoDuro Felguera celebrará este viernes 14 de noviembre una junta general extraordinaria de accionistas que podría marcar un punto de inflexión en su historia. El orden del día contempla un único asunto: la aprobación o el rechazo del plan de reestructuración diseñado para garantizar la estabilidad financiera del grupo, evitar el concurso de acreedores y asegurar su continuidad operativa.
La reunión tendrá lugar en la sede social de la compañía, en el Parque Científico y Tecnológico de Gijón, a las 12.00 horas en primera convocatoria. Si no se alcanza el quórum necesario, se celebrará al día siguiente, 15 de noviembre, a la misma hora y en el mismo lugar.
El consejo de administración de la empresa asturiana dio luz verde al plan a mediados de octubre, con el respaldo mayoritario de los acreedores, y lo presentó ante el Juzgado de lo Mercantil número 3 de Gijón para su homologación judicial. Con ello, Duro Felguera dejó atrás la fase de preconcurso abierta en diciembre de 2024, motivada por el conflicto con la empresa argelina Sonelgaz Production d’Electricité (SPE).
Una nueva etapa con capital mexicano
El plan contempla la entrada definitiva del grupo mexicano Prodi, que asumirá el control de la compañía y aportará 10 millones de euros de nueva financiación capitalizable para dotar de liquidez al grupo y sostener su actividad a corto y medio plazo. Esta aportación se realizará antes de la homologación judicial y de las operaciones de reducción y ampliación de capital previstas en la reestructuración.
Como parte del proceso, Mota-Engil México, que hasta ahora formaba parte del accionariado, saldrá de Duro Felguera, mientras que Prodi mantendrá la mayoría del capital y de los derechos de voto.
La reestructuración incluye además una reducción del pasivo mediante quitas significativas a los acreedores, que en algunos casos podrían alcanzar hasta el 100% del importe adeudado, con el fin de aliviar la carga financiera y devolver la estabilidad al grupo.
El plan fue formalizado en escritura pública el pasado 21 de octubre, tras ser aprobado por los acreedores. Según el certificado expedido por el experto independiente Lexaudit Concursal, la denominada Clase 1, la principal en el proceso, obtuvo más de tres cuartos de los votos favorables, cumpliendo así los requisitos establecidos en la Ley Concursal. Con la solicitud de homologación ya presentada ante la justicia asturiana, la empresa entra ahora en la fase de revisión judicial, que prevé culminar con “una ejecución ordenada del plan y perspectivas positivas de futuro”.
Venta de la sede y regreso a La Felguera
Dentro de su estrategia de ajuste, Duro Felguera ha acordado la venta de su sede corporativa de Gijón a la empresa catalana Mecalux, propiedad de la familia Carrillo, por 13,6 millones de euros. El traslado marcará el regreso del grupo a su origen: la compañía instalará su estructura corporativa en La Felguera (Langreo), donde fue fundada hace más de 150 años, en un edificio de alquiler del complejo empresarial Valnalón.
El detonante de la situación financiera fue el conflicto con la energética argelina Sonelgaz, que ejecutó avales por 54,8 millones de euros vinculados al contrato de construcción de una central eléctrica de ciclo combinado en Djelfa (Argelia). Aunque ambas compañías firmaron en abril un memorando de entendimiento para resolver el litigio, Sonelgaz inició un procedimiento arbitral en el que reclama una indemnización de 413 millones de euros y la reanudación de los trabajos suspendidos desde junio de 2024.
Duro Felguera ha aclarado que esta contingencia ya está contemplada en el plan de reestructuración y no afecta al proceso de homologación judicial. Además, la empresa asegura que seguirá defendiendo sus derechos en el arbitraje abierto y en el resto de reclamaciones relacionadas con el proyecto argelino.
Un futuro más competitivo
Con el apoyo de Prodi, la reducción de deuda y la inyección de liquidez, Duro Felguera confía en consolidar una estructura más ágil, rentable y competitiva, capaz de mantener su actividad industrial y tecnológica en Asturias y en sus proyectos internacionales.
La junta de este viernes será, por tanto, decisiva para determinar el rumbo de una compañía con siglo y medio de historia que busca reinventarse sin perder su raíz industrial.











