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La banca realizó alrededor de 7.500 operaciones, valoradas en 860 millones de euros, entre 2022 y 2024 al amparo del Código de Buenas Prácticas para deudores en riesgo de vulnerabilidad, según el informe 'La contribución del sector bancario al crecimiento económico y el progreso de la sociedad' publicado por las patronales bancarias AEB, CECA y Unacc.
Tal y como recuerdan las asociaciones en el estudio, existen dos Códigos de Buenas Prácticas, uno aprobado en 2012 y otro en 2022, que están orientados a aplicar medidas para aliviar la carga hipotecaria de acreditados que se encuentren en el umbral de exclusión, en el caso del código de 2012, o en riesgo de vulnerabilidad, en el caso del de 2022.
El primer código permite la reestructuración viable de las deudas con garantía hipotecaria sobre la vivienda habitual y ha posibilitado, desde su entrada en vigor en 2012, que alrededor de 70.000 familias acuerden con su entidad de crédito la revisión de su préstamo hipotecario para adecuarlo a sus capacidades de pago.
El segundo código también facilita, entre otras medidas, el cambio en las condiciones de los préstamos de tipo variable a tipo fijo o realizar amortizaciones totales o parciales de hipotecas con tipos de interés variable, sin comisión, pero para aquellos hipotecados con un umbral de renta más alta.
Las patronales defienden que, gracias a todas estas actuaciones y a la buena coyuntura económica, observan que el porcentaje de hogares con una carga financiera elevada habría descendido del 4,6% al 4,1% entre 2022 y 2024, un descenso que es todavía más significativo en el quintil de menor renta de población, donde dicho porcentaje pasa del 12% a menos del 10% en este periodo.







