La Defensa, un debate necesario

En España, tradicionalmente hemos sido esquivos por voluntad propia al debate sobre nuestra seguridad, una actitud que en otros países de nuestro entorno observan con especial asombro. Hay una explicación histórica para ello. Durante décadas los españoles asociaron el mundo militar con el autoritarismo de la dictadura franquista, a lo que se añadía la existencia del servicio militar obligatorio. Dos elementos más que suficientes para generar un profundo distanciamiento hacia las Fuerzas Armadas.
Esta situación no ha logrado revertirse totalmente ni con la buena prensa de la Unidad Militar de Emergencias y, lo que es peor, la lejanía de lo militar a arrastrado a la sociedad española a sentir ajeno a ella todo lo que tenga que ver con la seguridad nacional, cosa que no sucede en países como Francia o Polonia.
La sociedad suele percibir la defensa como un ámbito técnico, complejo y ajeno a la vida cotidiana. La educación y la divulgación pública han dedicado poco espacio a explicar el papel de las Fuerzas Armadas en un Estado democrático, sus misiones exteriores o su contribución en emergencias. Sin información cercana y comprensible, es difícil generar interés y apoyo.
También influye el entorno geográfico. Al no haber enfrentado España amenazas militares directas en su territorio en las últimas décadas, se ha reforzado una falsa sensación de seguridad. Esta percepción ha reducido la urgencia de preocuparse por la defensa.
Sin embargo, debemos entender que las amenazas actuales han cambiado. La ciudadanía debe asumir que los ciberataques, la inestabilidad global, las amenazas de Putin y la desinformación entre otras, son también riesgos reales frente a los que debemos protegernos. Eso puede haber hecho que lentamente la percepción de la sociedad vaya modificándose.
Somos varios los que pensamos que la sociedad española está mostrando signos de reconexión con sus Fuerzas Armadas. Indudablemente el elemento que ha actuado como catalizador ha sido la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022. Este conflicto en suelo europeo, que durante décadas parecía impensable, ha sacudido la idea de seguridad que muchos españoles daban por sentada. De repente, la defensa ha dejado de ser un asunto lejano para convertirse en un tema central del debate público. La invasión evidenció la dependencia europea en materia energética y militar, así como la importancia de contar con capacidades propias para proteger los valores democráticos occidentales y la soberanía nacional.
Desde el fin de la Guerra Fría, el debate sobre la defensa nunca había estado tan vivo en Europa. La restauración del servicio militar voluntario en varios países, como Alemania, Francia o Bélgica, refleja el renovado interés de gobiernos y sociedades por su propia seguridad, ahora vulnerable. En España, por el momento, aun no nos hemos sentado para hablar de como comprendemos nuestra situación geoestratégica en el mundo.




















