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ENTREVISTA

De la viña al mundo: la revolución tranquila de Casa Rojo, elegida Mejor Bodega de la Región de Murcia 2025

Laura Rojo y José Luis Gómez, fundadores de la bodega, reivindican el vino murciano como cultura, proyecto familiar, apuesta global y un equipo que consideran “la verdadera razón de ser” de la empresa

José Antonio Muñoz y Alba Molina Viernes, 05 de Diciembre de 2025 Tiempo de lectura:
Laura Rojo y José Luis Gómez, fundadores de Casa Rojo, recogen el premio a la Mejor Bodega de la Región de Murcia en los II Premios MurciaEconomía -  PAULA MESEGUERLaura Rojo y José Luis Gómez, fundadores de Casa Rojo, recogen el premio a la Mejor Bodega de la Región de Murcia en los II Premios MurciaEconomía - PAULA MESEGUER

En la segunda edición de los Premios MurciaEconomía, el aplauso del auditorio tuvo acento de vino cuando se anunció el galardón a Casa Rojo como Mejor Bodega de la Región de Murcia. Sus fundadores y propietarios, Laura Rojo y José Luis Gómez, subieron al escenario como la cara visible de un proyecto joven y familiar que, en apenas 15 vendimias, ha pasado de nacer de cero a situar los vinos murcianos en mercados tan exigentes como Estados Unidos, Japón, Corea o el centro de Europa. Minutos después, ya en el set de MurciaEconomía Radio, explicaron por qué este premio es, sobre todo, un reconocimiento a su equipo y al potencial del vino de la Región.

 

 

Quince años no son nada cuando se vive a vendimias. Para Laura Rojo y José Luis Gómez, fundadores y propietarios de Casa Rojo, esos 15 años han bastado para que una bodega nacida desde cero se convierta en referencia y reciba el premio a Mejor Bodega de la Región de Murcia en los II Premios MurciaEconomía.

 

“Es un premio que recogemos con muchísima ilusión y con muchísimo respeto por todas aquellas bodegas que han ido por delante abriendo camino”, admite Laura. “Casa Rojo es una bodega joven. José Luis y yo la fundamos hace 15 años, son ya 15 añadas de mucho trabajo, de mucho esfuerzo, de poner todo nuestro conocimiento y experiencia… y se agradece muchísimo que en nuestra región tengan este reconocimiento hacia nuestra bodega y hacia nuestro proyecto”.

 

Un proyecto de vida, no solo una empresa

 

Para José Luis Gómez, más que una compañía es una forma de estar en el mundo. “En nuestro caso es un proyecto de vida, un proyecto familiar”, resume. “Como cualquier empresa, siempre está el deseo de seguir adelante, pero en el vino mirar hacia adelante no significa tanto crecer en volumen o hacer más botellas, sino hacer cada vez mejores vinos”.

 

Habla del viñedo casi como de un ser vivo al que hay que escuchar. “Se trata de cuidar mejor del viñedo, de extraer de él cada vez mejor calidad, aprendiendo, escuchándolo, viendo cómo evoluciona con el cambio climático, con las diferencias de cada añada”, explica. “Y también de entender mejor los mercados, a nuestros clientes, cómo va evolucionando el gusto del consumidor, las modas… crecer sí, pero sobre todo mejorar cada día nuestra forma de entender el vino”.

 

Casa Rojo es una bodega joven, pero no está sola. Laura lo tiene claro. “Somos primera generación, pero a mí me gusta contar que somos segunda, porque tenemos la suerte de contar con nuestra familia dentro de la empresa: nuestros padres, mis suegros, familiares…”, señala. “Somos una empresa joven con un equipo muy dinámico, muy competente. Tenemos la suerte de tener a grandes profesionales y hoy el premio es para todos ellos”.

 

Haber nacido desde cero, sin herencias ni inercias, también les ha dado libertad. “Al nacer de cero hemos nacido con esa libertad de poder presentar los vinos con nuestro ADN, con nuestro gusto, con nuestro amor no solo por el vino, sino también por el diseño”, explica Laura. “Ese amor por cómo se comunica, por cómo se presenta, forma parte de quiénes somos”.

 

Comunicación disruptiva y vocación global

 

Ahí entra en juego una de las señas de identidad de Casa Rojo: la forma de contar el vino. José Luis recuerda cómo vieron la necesidad de dar un paso adelante en comunicación. “Siempre hemos entendido que el mundo del vino debía dar un paso hacia adelante”, apunta. “Dejar de ser ese sector tradicional, familiar, con mucho peso, con demasiado lastre. Queríamos darle agilidad a nuestra comunicación, a la forma en la que presentábamos nuestros vinos, los vinos españoles, las variedades españolas”.

 

Desde el principio pensaron con mirada global. “Siempre hemos pensado en el mundo y siempre hemos tenido como objetivo el mercado global”, subraya. “No hemos elaborado vinos para los españoles solamente, sino que siempre hemos pensado en nuestros clientes de Estados Unidos, asiáticos… Japón siempre ha sido un mercado especial para nosotros, Corea y, por supuesto, Centro Europa”.

 

Mercados muy distintos que exigían salir de la imagen clásica del vino español. “Son mercados que tienen pocas cosas en común, así que teníamos que salir de esa imagen tradicional de los vinos españoles y plantear algo un poco disruptivo, casi revolucionario”, añade. “De ahí que nuestra imagen y la forma de comunicar de Casa Rojo hayan destacado y llamado la atención”.

 

El vino murciano como cultura y como historia

 

Cuando se les pregunta por la importancia del vino en la Región de Murcia, Laura tira de historia y de orgullo. “Cartagena es el punto de inicio. Ya los fenicios llegaban al puerto de Cartagena y aquí empieza todo”, recuerda. “En el Levante español, las denominaciones de origen y la IGP Murcia sitúan a la región como una de las pioneras y de las más antiguas en elaboración de vino”.

 

Reconoce que la Región ha llegado más tarde a embotellar y comercializar con una imagen cuidada, pero insiste en el peso real del sector. “Es verdad que hemos llegado después a embotellarlo, comercializarlo y ponerlo en bonito para llevarlo a todos esos mercados que José Luis apuntaba”, admite. “Aquí el vino es gastronomía, es un alimento, es cultura, forma parte de la buena mesa, de la restauración. Dentro del peso que tiene la alimentación y la gastronomía en nuestra región, el vino siempre ha estado ahí”.

 

El equipo, la fuerza de Casa Rojo

 

Durante toda la conversación, José Luis vuelve una y otra vez a la misma idea: el equipo. El premio, insiste, no es solo para los fundadores. “Ahí lo tienes, al equipo, están ahí todos juntos con nosotros”, dice señalando a la sala. “Sin duda alguna este premio es para ellos. Por protocolo seremos Laura y yo quienes subamos a recogerlo, seremos la cara de Casa Rojo, pero el premio es suyo”.

 

La metáfora le sale sola: “Nosotros somos los directores de orquesta, pero los que hacen música y los que realmente están en el día a día cuidando del viñedo, cuidando del vino, preparando los pedidos con todo el mimo para que esa caja de vino llegue perfectamente a Tokio o a Londres, son ellos”, recalca. “Nos debemos completamente a ellos”.

 

En esa idea de familia ampliada se resume buena parte del éxito de la bodega. “Es muy difícil hoy tener un buen equipo, motivado, alineado, que sea una familia, porque pasamos ocho o más horas al día juntos”, reconoce. “Tenemos la suerte de que nos acompañan en todo: en el esfuerzo de cada día, en el trabajo, en el sacrificio común por mejorar y por hacer cada vez mejores vinos de la Región de Murcia”.

 

Si algo deja clara esta entrevista es que Casa Rojo no se entiende solo como una bodega premiada, sino como un proyecto familiar, un equipo y una forma de reivindicar el vino murciano en el mapa internacional.

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