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ECONOMÍA

El peso de las microempresas impide a España competir al nivel de sus socios europeos

El Banco de España advierte que la reducida dimensión media impide invertir en tecnología, exportar más y mejorar salarios

Alba Molina Domingo, 14 de Diciembre de 2025 Tiempo de lectura:
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España vuelve a mirarse al espejo de su economía y la imagen refleja un problema que lleva décadas sin resolverse, y es que las empresas son demasiado pequeñas para competir en igualdad con el resto de Europa. El diagnóstico no es nuevo, pero el Banco de España, Eurostat y organismos empresariales insisten en que este freno estructural vuelve a cobrar protagonismo en un momento en el que el país necesita más productividad, más innovación y más capacidad para atraer inversiones.

 

La estructura empresarial española está dominada por microempresas, de las que el 94,7% tiene menos de 10 trabajadores, muy por encima de la media europea. Ese tamaño reduce margen de inversión en tecnología, limita la profesionalización de equipos directivos y dificulta la entrada en mercados exteriores. Y la consecuencia se traduce en todos los indicadores clave como productividad estancada, exportaciones concentradas en pocas compañías grandes y salarios que no avanzan al ritmo de la UE.

 

Mientras países como Alemania, Francia o Italia cuentan con un sólido bloque de empresas medianas que sostienen la innovación y la competitividad, España sigue atrapada en un modelo donde menos del 1% de las compañías supera los 50 empleados. Según Eurostat, esta diferencia explica buena parte de la brecha de productividad respecto a la media comunitaria.

 

Los problemas se repiten en todas las evaluaciones: dificultades para encontrar financiación de crecimiento, una regulación que penaliza el salto de tramo y un ecosistema empresarial muy ligado a modelos familiares que muchas veces priorizan el control frente a la expansión. CEOE y las Cámaras de Comercio llevan años advirtiendo de que, sin empresas medianas más potentes, resulta imposible mejorar el tamaño de las exportaciones, sostener salarios más altos o absorber talento cualificado.

 

El Banco de España advierte que España necesita empresas más grandes para ganar competitividad internacional. El reto no es solo económico, sino cultural. Crecer implica asumir riesgos, abrir capital, incorporar perfiles externos y profesionalizar la gestión. Pero también es la condición imprescindible para que el país dé el salto que lleva aplazando demasiados años.

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