Café bar La Paz de Cartagena.
Dicen que la historia es cíclica. Es decir, que los acontecimientos se repiten cada cierto tiempo. Hay teorías filosóficas y pensadores que han escrito y hablado sobre ello desde la Antigua Grecia. Y, años después de la eclosión de la covid-19 en España, en Cartagena se está viviendo algo parecido a lo ocurrido tras la crisis económica de 2008: el cierre de negocios clásicos y míticos de la hostelería local.
El café bar La Paz, situado en la calle Alfonso X el Sabio, echa el cierre -al menos de manera provisional- tras casi seis décadas formando parte de la vida cotidiana de la ciudad. Una despedida discreta, pero cargada de simbolismo, para un establecimiento que ha visto pasar generaciones enteras desde su fundación en 1967.
La Paz nació del esfuerzo de Antonio y Mariano, que en 1967 levantaron un bar sencillo, de barrio, pensado para el día a día. Con el tiempo, se convirtió en un punto de encuentro imprescindible. Actualmente la propiedad del inmueble y del negocio corresponde a Antonio Rosique Salas.
No era un local de modas ni de artificios gastronómicos. Su fuerza estaba en la constancia, en hacer bien lo de siempre y en abrir cada mañana para quienes no fallaban nunca.
En su última etapa, el negocio ha estado regentado por Raúl Rodríguez, quien ha tratado de mantener viva la esencia del bar en un contexto cada vez más complicado para la hostelería tradicional. Subidas de costes, cambios de hábitos y una normativa urbana en transformación han ido estrechando el margen de supervivencia de locales como La Paz.









