Alfonso Corbalán, presidente de la Fundación Isaac Peral
El año 2025 se le ha quedado pequeño a la conversación industrial en la Región de Murcia. En pleno arranque de 2026, la Fundación Isaac Peral se reivindica como un lugar de cruce, donde se sientan empresas, Administración y agentes del conocimiento para hablar de problemas concretos, con nombres propios y soluciones aterrizadas. Su presidente, Alfonso Corbalán, hace balance: “concienciar que la industria es un pilar muy importante” y que, además de aportar valor, sostiene empleo estable y cualificado.
Los números refuerzan el argumento. Diversas mediciones sitúan el peso de la industria en la Región en torno al 22,7% del PIB, por encima de la referencia del 20% que suele marcarse como objetivo a escala europea. Pero Corbalán pone el foco en otro dato menos cómodo: la percepción social todavía va por detrás. Esa distancia entre lo que la industria pesa y lo que la gente cree que pesa es, precisamente, uno de los terrenos donde la Fundación quiere insistir.
Lo que están pidiendo las empresas: sostenibilidad, tecnología y blindaje digital
En su repaso, Corbalán describe un mapa de demandas que se repite en muchas mesas de trabajo. Por un lado, un marco regulatorio más exigente en sostenibilidad y medio ambiente, con el reto de demostrar que la industria actual no es una postal antigua, sino un sector tecnificado que debe ser también más limpio y eficiente. Por otro, la aceleración tecnológica, con la inteligencia artificial ya instalada en procesos y decisiones. Y, pegada a esa ola, la ciberseguridad, convertida en condición de supervivencia para cualquier planta, logística o cadena de suministro.
La Fundación ha respondido con jornadas, encuentros y actividades formativas orientadas a “aprender de los mejores”, buscando que el conocimiento no se quede en titulares, sino que se traduzca en competitividad real.
Los polos industriales que tiran de la Región
Corbalán dibuja una Región con varios polos industriales que conviven y se empujan. El agroalimentario, con grandes compañías con músculo exportador. El de defensa, muy ligado a Cartagena y a la cadena de valor que se ha ido consolidando alrededor del sector. Y el energético, con el Valle de Escombreras como referencia histórica. Son piezas distintas, pero con un interés común: innovar, exportar, ser más resilientes y mantener empleo de calidad.
Ahí entra un matiz clave. La innovación, recuerda, depende del conocimiento, y el conocimiento se alimenta de universidades, centros tecnológicos y colaboración. Esa conexión es uno de los motivos de ser de la Fundación.
Colaboración público-privada y un Plan Industrial que marca el paso
La Fundación Isaac Peral nació a finales de 2017 como entidad sin ánimo de lucro, auspiciada por el Instituto de Fomento, con vocación de impulsar desarrollo industrial, innovación, sostenibilidad y formación. En la práctica, Corbalán la define como una “mesa” donde el Gobierno regional puede contrastar estrategias con la industria “de tú a tú”.
Ese diálogo ha tenido un protagonista en 2025 y lo tendrá aún más en 2026: el Plan Industrial de la Región de Murcia. El Gobierno regional ha ido avanzando públicamente su borrador, con ejes como innovación, robotización y logística, y con la intención de que el plan guíe la política industrial en los próximos años. En paralelo, Corbalán menciona asuntos que aparecen una y otra vez en esas conversaciones: energía, agua, burocracia y simplificación de trámites, todo lo que frena decisiones y proyectos cuando la competencia no espera.
El año también ha dejado “herramientas” con vocación de uso. Una de ellas, la guía práctica sobre deducciones fiscales por I+D+i, para aclarar un terreno donde la frontera entre innovación tecnológica e investigación y desarrollo puede generar dudas y riesgo fiscal. La Fundación ha abordado el asunto en jornadas con perfiles técnicos para anticipar conflictos y ordenar criterios.
La otra gran pata es el talento. Corbalán insiste en que la tecnología corre más rápido que los planes de estudio y que la industria va a necesitar perfiles muy específicos. De ahí el interés por informes y debates sobre necesidades formativas, vinculados a la detección de demanda real de las empresas. La idea es simple y ambiciosa: ajustar la formación a lo que se está pidiendo ya, no a lo que se pedía hace cinco años.
Premios para crear cultura industrial
En ese esfuerzo por generar “orgullo industrial”, los Premios Fundación Isaac Peral se han convertido en escaparate y símbolo. En la tercera edición, el Premio de Honor recayó en el almirante Aniceto Rosique Nieto, y la gala distinguió también a Cementos La Cruz, Fama Sofás, el doctor Carlos García Izquierdo y Gor Factory, entre otros reconocimientos. El objetivo, sostiene Corbalán, es construir cultura de reconocimiento y poner foco sobre quienes empujan industria, ciencia e innovación en la Región.
2026: misma dirección, más presión por el talento
Para 2026, Corbalán adelanta continuidad en la receta: encuentros, formación, asambleas dentro de empresas para “aprender mirando procesos” y una cuarta edición de premios. Con una prioridad transversal que no se negocia: que más jóvenes elijan carreras técnicas y tecnológicas para alimentar el relevo. Y, como telón de fondo, el Plan Industrial, llamado a ordenar objetivos y medidas a medio plazo.









