La presidenta del BCE, Christine Lagarde, y el vicepresidente, Luis de Guindos.España arranca 2026 con un objetivo explícito en el radar europeo: mantener, y, si el reparto lo permite, ampliar, su presencia en la cúpula del Banco Central Europeo (BCE). El punto de partida es concreto y con fecha: el mandato del vicepresidente Luis de Guindos termina a finales de mayo de 2026 y el Eurogrupo ya ha activado el proceso para buscar sustituto.
En este contexto, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha defendido que España aspira a una “representación fuerte” en el BCE, en un momento en el que cuatro de los seis puestos del Comité Ejecutivo quedarán vacantes antes de finales de 2027. Su renuncia a competir por la presidencia del Eurogrupo se interpreta en Bruselas como parte de esa estrategia de priorizar otros asientos institucionales.
El dato clave: Lagarde no se va en 2026
El calendario es determinante. La presidencia del BCE no se libera en 2026, ya que Christine Lagarde tiene mandato hasta el 31 de octubre de 2027. Ese mismo año concluyen también los mandatos de Philip Lane, al economista jefe (31 de mayo de 2027) e Isabel Schnabel, responsable de Operaciones de Mercado, (31 de diciembre de 2027), lo que convierte 2026 en el “año de arranque” de una negociación que, en realidad, se decidirá por fases.
Cómo se elige la cúpula del BCE
La elección no es una votación simple. Los miembros del Comité Ejecutivo se nombran por ocho años no renovables y el procedimiento pasa por varias pantallas: los países de la zona euro proponen candidatos, el Eurogrupo los discute, el Consejo acuerda una recomendación y finalmente el Consejo Europeo nombra tras consultar al Parlamento Europeo y al Consejo de Gobierno del BCE.
En las quinielas para los grandes relevos aparece el exgobernador del Banco de España Pablo Hernández de Cos, que desde 1 de julio de 2025 es director general del Banco de Pagos Internacionales (BIS), un cargo con fuerte visibilidad internacional.
En paralelo, también suenan candidatos del “núcleo” europeo. En Alemania, Joachim Nagel (Bundesbank) ha dejado entrever públicamente que tiene credenciales para optar al puesto. Y el debate mediático ha situado al holandés Klaas Knot entre los nombres con más opciones en la recta final de la era Lagarde.
La política, sin embargo, pesa tanto como el currículum: el equilibrio geográfico y de bloques (norte/sur, grandes/pequeños, este/oeste) vuelve a ser parte del tablero, con países incorporados al euro más tarde reclamando un asiento de mayor influencia








